El capital humano y la reforma educativa
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En las últimas décadas se han producido sustanciales mejoras en el nivel educativo de la población española. Estos avances en materia educativa han permitido una relevante acumulación de capital humano, el cual determina la capacidad de un individuo para realizar un trabajo. Estos hechos son importantes por cuanto el capital humano proporciona un importante beneficio tanto a escala individual como colectiva. Por lo que se refiere al individuo, cuanto mayor es el capital humano acumulado, mayor es la empleabilidad ya que una persona que posea un nivel de estudios más alto y una formación mejor es capaz de ofrecer un mayor esfuerzo productivo. Además, la formación permite al individuo adaptarse a tareas más complejas y puede aspirar a un puesto de trabajo con mayor salario y con menor probabilidad de pasar a situación de desempleo. Asimismo, un mayor conocimiento redunda en una mayor productividad lo que genera mayores beneficios para las empresas. La mayor productividad permite a las empresas pagar mayores salarios sin pérdida de competitividad.
A escala colectiva, existe una clara asociación entre educación, crecimiento y desarrollo económico. La literatura económica está llena de ejemplos es los que queda patente que el capital humano (unido al capital físico) es un factor explicativo muy relevante del crecimiento. El capital humano facilita la adaptación y difusión de nuevas tecnologías y la generación de empleo, favoreciendo el crecimiento de los países a largo plazo.
Con estas premisas, la propuesta del nuevo Gobierno de reformar el Bachillerato será más efectiva si no se suprime el actual curso de 4º de la ESO y se mantiene la educación obligatoria hasta los 16 años. Este hecho significaría retrasar la incorporación a la Universidad hasta los 19 años. Dado que la educación superior actual se estructura en Grados cuya duración es de 4 años (frente a los 5 años de duración de las Licenciaturas en proceso de extinción), ello no supondría un retraso en la incorporación al mercado de trabajo de los titulados superiores.
No obstante, es preciso recordar que una educación y formación de calidad son condiciones necesarias, pero no suficientes, para la mejora de la productividad y el crecimiento. Sólo se consiguen efectos importantes sobre el crecimiento si las inversiones en capital humano van acompañadas de inversiones en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y en capital físico. La acumulación de capital humano es, pues, un motor fundamental en el desarrollo económico, pero no el único.




















