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RELACIONES BILATERALES

La pequeña habitación de los secretos transatlánticos en la Eurocámara

Lara Malvesí | Bruselas Sábado, 06 de Junio de 2015 Tiempo de lectura:

En un pasillo recóndito de la cuarta planta del Parlamento Europeo se ubica una pequeña habitación que esconde los grandes secretos de la última negociación comercial transatlántica, un búnker que algunos justifican por motivos de seguridad pero que para otros resulta simplemente oscurantista.

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En un pasillo recóndito de la cuarta planta del Parlamento Europeo (PE) se ubica una pequeña habitación que esconde los grandes secretos de la última negociación comercial transatlántica, un búnker que algunos grupos políticos justifican por motivos de seguridad pero que para otros resulta simplemente oscurantista.

 

Es una habitación de apenas diez metros cuadrados sin ventanas, dos mesitas con sus sillas y varias cajas fuertes que contienen los documentos que no deben hacerse públicos por el bien de las negociaciones entre Bruselas y Washington, que pretenden crear la mayor área de libre comercio del mundo: el acuerdo de comercio e inversiones entre la Unión Europea y Estados Unidos, conocido conocido como TTIP.

 

Así es cómo describen a Efe esta habitación "de lectura" de documentos algunos de los eurodiputados que han entrado en ella, y a la que la prensa no tiene acceso y de la que no se pueden hacer fotografías salvo a una distancia prudencial.

 

Aunque cualquiera de los 751 eurodiputados pueden solicitar pasar dos horas en la sala, deben hacerlo acompañados de un funcionario del PE que vigila que el parlamentario interesado cumpla con las restrictivas normas de acceso.

 

Entre otras, se entra habiéndose despojado de cualquier objeto. Ni siquiera es posible entrar con un bolígrafo y mucho menos con un teléfono móvil.

 

Una vez en la sala se les entrega papel: solo un folio, con su nombre impreso y un bolígrafo, con los que pueden tomar unas notas que solo salen de la sala en sobre sellado.

 

Antes de ello, deben firmar un acuerdo de confidencialidad por el que no revelarán ninguna información sobre lo que han leído, documentos concretos que los eurodiputados deben previamente especificar en su solicitud.

 

Para la eurodiputada del PSOE Immaculada Rodríguez-Piñero, la medida, de cara a la confianza hacia el eurodiputado, "es totalmente excesivo e improcedente no poder llevar ni un bolígrafo propio", según dijo a Efe.

 

La eurodiputada socialista dijo no obstante comprender algunas garantías que se toman y consideró "lógico" que en plena negociación entre la UE y EEUU no exista total transparencia de cara al buen fin del diálogo.

 

Josu Juaristi (Bildu) consideró, en declaraciones a Efe, que la forma en que se gestiona esa sala de lectura "es un símbolo de que las negociaciones entre la UE y EEUU se están llevando a cabo de forma oscura y secreta".

 

"Se supone que solo con estos documentos restringidos nos tenemos que hacer una idea de la negociación. Resulta parcial y ridículo. Al final es cuestión de fe", dijo el eurodiputado vasco.

 

Juaristi pidió más transparencia en la negociación de un TTIP que "afectará al ciudadano en su día; en sus derechos laborales, en sus negocios, en el medio ambiente o en sus libertades, entre muchos otros asuntos".

 

Por su parte, la eurodiputada de UPyD Maite Pagazartundúa, criticó que los documentos más técnicos solo estén disponibles en inglés, lo que consideró como un "handicap" para el lingüísticamente diverso legislador europeo.

 

La Comisión Europea (CE), encargada de negociar los acuerdos comerciales de la UE, en respuesta a una pregunta parlamentaria de Pagazartundúa, ha reconocido su incapacidad por falta de recursos para traducir todos los documentos, la mayor parte de importante calado técnico, a las diferentes lenguas europeas del club comunitario, donde el inglés (junto al francés y al alemán) son lenguas de trabajo.

 

Desde que Bruselas negocia con Washington este acuerdo de comercio e inversiones numerosas han sido las críticas de las ONG. además de que se ha impulsado una iniciativa ciudadana europea respaldada por más de un millón de ciudadanos europeos contra el TTIP.

 

La propia defensora del pueblo de la Unión Europea, Emily O'Reilly, ha reconocido los esfuerzos de la CE por facilitar información sobre la negociación en curso del TTIP, al tiempo que le ha pedido "incrementar más la transparencia".

 

El próximo 10 de junio, el pleno de la Eurocámara en su reunión de Estrasburgo (Francia) fijará su posición respecto al mandato negociador de la CE, en representación de más de 500 millones de europeos para negociar el tratado comercial con EEUU.

 

Bruselas y Washington apuestan porque este tratado sea una herramienta de crecimiento económico y creación de puestos de trabajo, sin necesidad de gasto público y endeudamiento adicional.

 

De acuerdo a estimaciones independientes del Centre for Economic Policy Research con base en Londres, el beneficio de este acuerdo de comercio e inversiones puede llegar a los 119.000 millones de euros para la Unión, 90.000 millones de euros para Estados Unidos y 100.000 millones de euros para el resto del mundo. 

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