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Opinión |
Jueves, 11 de Junio de 2015

Los negocios de la desesperación

En estos años de crisis, el término ‘emprender’ nos viene saliendo por todas partes, por las orejas, por la boca, por el vello de la piel…

 

Durante años se viene hablando de que la salida a la crisis pasa por emprender, ya que si no hay trabajo hay que crearlo.

 

Bien, es cierto, si no lo tenemos hemos de crear nuestro propio empleo.

 

En la época en la que asesoré a emprendedores, hace ya unos cuantos años, puede observar que mucha gente emprendía por desesperación y me temo que de unos años a esta parte, a raíz de nuestra tan manida crisis, sigue sucediendo igual.

 

Pero ¿Qué pasa cuando la gente emprende por desesperación?

 

Llevamos un par de años a esta parte en los que las personas que perdieron su trabajo, terminaron de cobrar la prestación por desempleo, luego el subsidio por desempleo y ante la desesperada situación económica que se presentaba en sus familias, se vienen lanzando a emprender en cualquier cosa.

 

A veces en las ciudades no es tan perceptible, o eso pienso yo, pero en los pueblos, yo que por deformación profesional observo mucho la apertura de nuevos negocios, me he venido dando cuenta cómo los negocios que esas personas montaban comercios, bares, etc. eran los negocios de la desesperación.

 

Si les llamo así pues podías observar que esas personas no están realmente preparadas para poner en marcha ni siquiera un pequeño negocio.

 

Comercios o bares en calles poco frecuentadas por potenciales clientes, sin ningún tipo de diferenciación con respecto a la competencia, sin imagen de marca, sin preparación técnica ni imagen personal por parte de la persona que lo dirige, sin estudio de mercado, sin precios competitivos y un montón de detalles, que te hacen darte cuenta que esas personas ‘emprendieron por desesperación’.

 

Es cierto y quienes estéis leyendo esto diréis que ya no es como antes, que ya hay muchos organismos que ayudan y asesoran al emprendedor para montar una empresa. Cierto, pero también es cierto que muchas de esas personas, que en muchas ocasiones les falta una mínima preparación académica, no saben si quiera hacer uso de esos organismos.

 

Lo que sí es una realidad es que ésta es una parte de la sociedad que está ahí emprendiendo en un negocio sin tener los conocimientos, habilidades ni preparación para ello, y que esas circunstancias le están haciendo hundirse más aun en su pobreza, pues se endeudan en un dinero que ni siquiera poseen, pues tienen que recurrir a familiares o conocidos y además con el hándicap de que a la vuelta de 8 a 10 meses, tienen que echar la persiana (sí literalmente), pues el negocio, pequeño comercio o más bien ‘pequeña esperanza’ no dio los frutos esperados, aunque sí los inesperados: más deuda y más desesperación ante lo incierto de su futuro.

 

Es la cruda realidad pero lo es y más habitual de lo creemos.

 

Los gobiernos en ocasiones se crecen aportando datos de subida del porcentaje de emprendimiento, que hemos de reconocer son muy halagüeños cuando se publican e infunden confianza a la sociedad, que es de lo que estamos faltos en esta época, pero a veces me gustaría que los técnicos y asesores que les pasan esta información, les informaran también de estos detalles, que no por pequeños no son importantes, pues sí lo son y mucho para poder de algún modo, poner remedio a estas personas que lo único que están consiguiendo es hundirse mas en su situación económica.

 

Por ello ¿no es cierto que emprender por desesperación no es la fórmula más adecuada para acabar con la crisis?

 

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