S$P, el enemigo americano
A traición rebajaba este viernes Standard and Poor's la calificación del riesgo de deuda de nueve países europeos y en unos días, seguro, lo harán Fitch y Moody’s. Más que una premonición sacada de una bola de cristal, lo digo porque estas llamadas agencias de calificación (calificación, ¿de qué?) ya han anunciado que lo harán.
Sorprende que s$p (perdón, S&P) lo haga en vísperas de la enésima cumbre ‘vital’ para el euro; cuando el déficit comercial de Estados Unidos ha vuelto a dispararse tras cinco meses de contención; cuando Obama vuelve a pedir a su Congreso autorización para aumentar el techo de gasto; a tres meses de las presidenciales francesas; cuando los países de la UE –sin apenas excepciones- están adoptando duras medidas de estabilidad presupuestaria; cuando el euro volvía a revalorizarse frente al dólar; en plena carrera de designación del candidato del partido republicano de EE UU con la economía como principal mensaje; cuando precisamente los países europeos estaban colocando deuda a precios razonables y las bolsas iniciaban una cierta recuperación; cuando… ¿quieren que siga?
Permítanme, pero a mí estas ‘coincidencias’ no me parecen tales. Así que, al menos en mi fuero interno, lo que digan estos neo-yuppies de Nueva York que concedieron una triple A a las hipotecas basura de su propia banca, me la trae al fresco.
Muchos millones de dólares se juegan los accionistas de estas llamadas agencias de calificación, accionistas que son, precisamente, parte singularmente activa de los conocidos como ‘mercados’ que se forran cuando se disparan las primas de riesgo de la deuda comprando bonos soberanos con altísimas rentabilidades.
Con todo esto, lo que digo es que no deberíamos hacer ni puñetero caso a una panda de lechuguinos que se divierte colocando letras mayúsculas y minúsculas, ‘mases’ y ‘menos’ a economías de países que difícilmente sabrían situar en el mapa.
![[Img #5078]](upload/img/periodico/img_5078.jpg)
Sorprende que s$p (perdón, S&P) lo haga en vísperas de la enésima cumbre ‘vital’ para el euro; cuando el déficit comercial de Estados Unidos ha vuelto a dispararse tras cinco meses de contención; cuando Obama vuelve a pedir a su Congreso autorización para aumentar el techo de gasto; a tres meses de las presidenciales francesas; cuando los países de la UE –sin apenas excepciones- están adoptando duras medidas de estabilidad presupuestaria; cuando el euro volvía a revalorizarse frente al dólar; en plena carrera de designación del candidato del partido republicano de EE UU con la economía como principal mensaje; cuando precisamente los países europeos estaban colocando deuda a precios razonables y las bolsas iniciaban una cierta recuperación; cuando… ¿quieren que siga?
Permítanme, pero a mí estas ‘coincidencias’ no me parecen tales. Así que, al menos en mi fuero interno, lo que digan estos neo-yuppies de Nueva York que concedieron una triple A a las hipotecas basura de su propia banca, me la trae al fresco.
Muchos millones de dólares se juegan los accionistas de estas llamadas agencias de calificación, accionistas que son, precisamente, parte singularmente activa de los conocidos como ‘mercados’ que se forran cuando se disparan las primas de riesgo de la deuda comprando bonos soberanos con altísimas rentabilidades.
Con todo esto, lo que digo es que no deberíamos hacer ni puñetero caso a una panda de lechuguinos que se divierte colocando letras mayúsculas y minúsculas, ‘mases’ y ‘menos’ a economías de países que difícilmente sabrían situar en el mapa.
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