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Opinión |
Lunes, 16 de Enero de 2012

La deuda europea necesita un plan global

La apuesta con la que finalizábamos el anterior comentario, de una consolidación de las Bolsas en la segunda semana del año, aunque sin grandes movimientos, se ha demostrado acertada. Los tres índices americanos han experimentado subidas inferiores al 1% y las plazas europeas han subido más del 1% pero menos del 2% siendo esta vez el mejor índice nuestro Ibex, que la semana anterior se había desmarcado a la baja. En Asia los movimientos en general han sido también suavemente alcistas con el Nikkei subiendo un 1,3% y algo más el hasta ahora muy castigado Shanghai Composite.

Pero lo más interesante de la semana es como han vuelto a reaparecer, bajo otro ángulo, las dos visiones de las que hablábamos la semana pasada. Esta vez esas dos visiones se han proyectado sobre la deuda. La visión benévola y positiva la han reflejado las subastas de deuda española e italiana, que han podido colocarse, sobre todo la española, muy bien y con tipos algo más bajos de los previstos. La calma que ha traído a los mercados europeos la macro inyección de liquidez a tres años del BCE tiene mucho que ver con el éxito de esas colocaciones. La visión negativa, la que ve nubes en el horizonte, ha asomado, sin embargo, con la rebaja masiva de calificaciones de deuda soberana europea anunciada el pasado viernes por la agencia de calificación S&P.

De alguna manera ya el jueves el presidente del BCE, Mario Draghi, había dicho, entre líneas, que el préstamo a tres años del BCE había evitado el colapso de liquidez de los Bancos, pero no era una medida suficiente ni definitiva ("silver bullet"). Draghi dejaba claros en su comparecencia los límites de esa inyección para de verdad arreglar los problemas de fondo y tal vez por eso los mercados se enfriaron un poco con sus palabras.

Nuevamente aflora una característica del proceso que se está siguiendo en la zona euro para abordar el problema de la deuda: no es un proceso claro. Basten como botones de muestra el caso de Grecia donde sigue la incertidumbre sobre si al final habrá o no acuerdo sobre la quita, y el proceso de negociaciones sobre el nuevo Tratado europeo que debería incorporar la estricta disciplina fiscal acordada en la cumbre del 9 de diciembre. Son procesos confusos, tal vez voluntariamente confusos, una confusión a la que ya nos vamos acostumbrando tras casi dos años de muchas cumbres llenas de buenos deseos y pocas realidades, de "muddling through", como lo llama la burocracia de Bruselas.

Ese proceso está llevando a una creciente divergencia entre las condiciones de financiación dentro de la zona euro. El Tesoro alemán se ha financiado esta semana con tipos negativos a seis meses, colocando 3.900 millones de euros, mientras, más allá de la liquidez suministrada por el BCE (que es la que explica que los Tesoros español e italiano hayan colocado muy bien más de 26 mil millones de euros esta semana) no hay dinero para las empresas de las economías periféricas y el bono italiano a diez años sigue a un inasumible 6,6%. Es decir el mercado sigue básicamente roto allí donde no llega el efecto directo del préstamo del BCE. La experiencia de Unicredit con su ampliación de capital es una buena prueba de esta ruptura del mercado primario. Y esto es, sencillamente, insostenible.

Por todo ello, la rebaja masiva de calificación crediticia hecha por S&P no debería sorprender, sobre todo tras saber que el PIB de Alemania ha caído el último trimestre de 2011, y que en EEUU hay algunos datos, como las ventas minoristas de diciembre, que indican debilidad. En ese contexto es lógica la rebaja de la agencia S&P, incluyendo la pérdida de la "triple A" por Francia, país que, tras España e Italia, puede ser el nuevo dolor de cabeza de la zona euro este año

La pregunta, desde hace ya bastante tiempo, es si Europa puede o no resolver el problema de su deuda sin proceder a una reestructuración global de la misma y a una necesaria y verdadera unión fiscal. La respuesta a esa pregunta cada vez parece más claro que es negativa. Dicho de otra forma, y eso es lo que realmente significa la rebaja masiva de S&P, no basta con hacer ajustes del gasto público y del déficit o reformas estructurales. Además hay que reestructurar la deuda, y no solo en Grecia. Esa reestructuración global parece difícil sin unión fiscal. A la vez, la forma de hacerla (abierta o encubierta) y la forma de presentarla a la opinión pública y a la comunidad financiera (como capitalización, como canje o como pérdida reconocida, sin más) es importante, y es ahí donde debería centrarse el esfuerzo y el estudio, más que en intentar la cuadratura del círculo que supone mantener ficticiamente la apariencia de valor de ciertos activos y ciertas deudas.

Parece difícil que se inicie un periodo de crecimiento e inversión en la zona euro si no hay previamente un saneamiento que implica, guste o no, un poco de "destrucción creativa". Y parece difícil abordar ese proceso sin unión fiscal. Por lo que lo normal es que los mercados exijan a los políticos europeos dar un paso definitivo hacia la integración política y fiscal, con cesión de soberanía, en algún momento de 2012.

A nivel de Bolsas y a corto plazo, vamos a ir viendo los resultados empresariales. Los primeros resultados han sido mixtos, con Alcoa reportando ventas por debajo de las previstas aunque con buenas perspectivas (Outlook) para la demanda global de aluminio este año, y con los Bancos (Banesto, JP Morgan) recogiendo en sus cifras el peaje de las provisiones y del menor negocio. Algo que seguiremos viendo probablemente varios trimestres más.

La tercera semana del año empieza con el S&P rondando los 1.300 puntos, un nivel que impone cautela. Se publican resultados de compañías tan importantes como Bank of America, General Electric, Intel, Microsoft o Goldman. Pero la atención, toda la atención, estará puesta en los Bancos. Tras la decepción relativa de J P Morgan (caída de beneficios de un 23% pero buenas expectativas sobre la economía doméstica norteamericana) publica resultados el otro gigante de la banca comercial americana, Bank of America y también el gran referente de la banca de inversión, Goldman Sachs. También se publica el PIB chino del cuarto trimestre, con riesgos de una cierta desaceleración, como ha sucedido en Alemania.

Seríamos prudentes tras las subidas iniciales del año, dado que hay demasiada confusión a corto plazo y dadas las dificultades del S&P para superar los 1.300 puntos y la del Eursotoxx para superar los 2.400 puntos.

Ante la falta de una tendencia clara, una idea para esta semana podría ser aprovechar el diferencial generado desde el 2010 entre las Bolsas americanas y las Bolsas europeas, apostando, aunque sea contra intuitivo, a favor de las Bolsas europeas.

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