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Opinión | El arca
Martes, 07 de Julio de 2015
ALBERTO CASTILLO

La mañana de Salzillo

El centenario Teatro Romea de la capital murciana se vistió de fiesta, como en las grandes ocasiones, para servir de escenario al gran concierto donde la ‘Suite la Mañana de Salzillo’ iba a estrenarse. Noche de gala pese a los rigores del estío que este año se están cebando con esta zona del Sureste de la vieja España. Pese a ello, el magnífico espacio teatral orgullo de Murcia se llenó hasta arriba para vivir en directo este histórico concierto. Todo estaba preparado, hasta el más mínimo detalle, para que ese estreno fuera algo inolvidable. Como así ocurrió.

 

Fue el broche de oro a unos meses de vertiginosa actividad donde la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno había preparado un extraordinario programa de actos para concienciar a todos de la importancia de conseguir para [Img #36468]el Viernes Santo murciano la catalogación de ‘Patrimonio Inmaterial de la Humanidad’. Algo que por derecho e historia inalterable la UNESCO tiene que conceder a una serie de tradiciones seculares que se concentran en esta mañana única. No se cuestiona ni se valora la obra de Francisco Salzillo ni se trata de conseguir titulación alguna para ella. Eso para este órgano internacional está fuera de sus competencias. Pero si de todo lo que envuelve al viernes del Calvario que para Murcia y los murcianos, tiene un marcado carácter que se ha grabado generación tras generación en el corazón de todos nosotros desde las centurias del XVIII. Las mismas túnicas, la música de carros bocinas y tambores destemplados, la entrega de caramelos, la vestimenta de los estantes fiel reflejo de la huerta secular y eterna. El arreglo de los pasos. La túnica de los mayordomos con sus puntillas, chorreras, pajarita, guantes y zapatos de piel. Las puñetas en las mangas. Túnica penitencial con sus raíces en ropajes versallescos de las modas impuestas en España tras la llegada de los Borbones al trono acabada la guerra de Sucesión. Todo inalterable. Todo igual que ayer hace trescientos años. Esto es lo que la UNESCO debe valorar a la hora de conceder para el viernes salzillesco esa catalogación que en justicia nos corresponde. Los trámites administrativos y políticos se han pasado con sobresaliente. Primero fue el ayuntamiento de Murcia, después el expediente llegó a la Asamblea Regional, de [Img #36469]aquí al Gobierno de la Región y tras esto, la petición, fue a la Carrera de San Gerónimo. En todos estos escenarios, en todos, pese a la diversidad de esta España plural y democrática, los partidos políticos, votaron ‘sí’ conjuntamente y no ha habido una sola voz discordante. Podemos decir con orgullo que la mañana del Viernes Santo murciano unió a todos con el voto favorable. España está de acuerdo en que ese día único sea Patrimonio de la Humanidad. Ahora, el amplio expediente viaja al número 7 de la parisina Place de Fontenoy donde tiene su sede este organismo internacional.


Y todo ello, con nombres y apellidos, gracias a la labor del mayordomo, miembro de la Junta Particular, Guillermo Martínez Torres, coordinador de todos y cada uno de los actos al frente de una comisión designada al efecto y bajo la atenta batuta de quien es nuestro presidente, Antonio Gómez Fayren. Por cierto, que a Gómez Fayren, se le vio muy emocionado la noche del concierto. El orgullo y la satisfacción del deber cumplido sin duda y más en una persona como él que todo cuanto ha hecho o haga por Murcia le parece poco. Su amor a esta tierra nuestra es incuestionable y siempre lo ha manifestado, desde sus antiguas responsabilidades de gobierno a las actuales circunstancias cuando tiene el encargo de presidir el Consejo Jurídico de la Región. Para Fayren, nuestra Murcia es el único motivo que mueve todos y cada uno de sus acertados actos. Su amor a la tierra de sus mayores en incuestionable.

 

Ha sido un amplio abanico de actos antes de la noche del concierto desde abril, nada más acabar la Semana Santa, donde hemos gozado de una más que apretada agenda en la que, la Cofradía de Jesús, ha querido mostrar a todos su riqueza espiritual y material pero a la misma vez las costumbres inalterables que, como decía antes, se mantienen idénticas a las del siglo XVIII. El viernes santo murciano ha pasado por monarquías absolutistas, repúblicas, dictaduras y siempre, gobernara quien gobernase, a las seis solares del día señalado se ponía en marcha el cortejo penitencial de “los nazarenos” convirtiendo las calles de Murcia en un túnel del tiempo donde las costumbres permanecen inalterables. Si uno ve, y compara, viejos celuloides del comienzo del cinematógrafo y al lado proyecta una película de la actualidad, aparte del color de la cinta, no verá nada distinto. Como les decía todo permanece inalterable.

 

Pues bien todo esto ha tenido un reflejo social magnifico en estos meses pasados. Conferencias, ponencias, mesas redondas donde se han dado cita catedráticos de las universidades murcianas. Poetas y escritores. Periodistas y directores de medios de comunicación social. Abogados, economistas, historiadores del arte una extraordinaria pléyade de voces autorizadas que nos han ido sumergiendo, semana tras semana, en la riqueza de este singular acontecimiento. Y todo ello con unas magníficas, extraordinarias, proyecciones de un audio visual realizado por la Fundación Integra y dirigidos por Primitivo Pérez donde se muestran a propios y foráneos aspectos hasta ahora nunca vistos de los entresijos procesionales. Desde vestir a las imágenes en la soledad de la iglesia a la preparación del barroco paso de la Cena donde, la ciudad y la huerta, llenan con sus ricas viandas lo que fue la escena de la fiesta pascual de aquellos hombres en torno a Jesús. Cómo se visten cofrades, estantes y mayordomos. Cómo se preparan los caramelos en sus bolsitas. Los ensayos de bocinas y timbales en las noches frías del invierno. Incluso la preparación de la BRIPAC, hermanos honorarios de la Cofradía, para su participación en el desfile procesional. En fin nada quedó fuera del ojo crítico de las modernas tecnologías de grabación que se han empleado para realizar una serie de documentales difícilmente superables. Por cierto, que fue bellísima la gala de su estreno en la sala de la Filmoteca Regional, en el mes de abril, donde Murcia se dio cita para admirar este hermoso trabajo. Tanto es así y dado el éxito obtenido, la afluencia de público y la demanda de localidades que hubo que prorrogar, durante varios días, la proyección de esta magnífica obra cinematográfica.

 

Y quedaba el concierto. Noche de gala, como les comentaba. Un joven y reconocido internacionalmente compositor de Archena, Pedro Contreras, fue el encargado de trasladar al pentagrama este conjunto de sensaciones únicas. Difícil papel que el archenero ha superado con sobresaliente ‘cum laude’. La Suite, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia bajo la dirección de Leonardo Martínez, nos ofreció momentos de inigualable belleza no solo con la hermosura de su música sino también con la voz solista de Sara García Carrillo. Una noche memorable y una partitura que queda ahí, para siempre, en la historia de esta milenaria ciudad de Murcia.

 

Ahora ya, a la Cofradía poco o nada le queda por hacer. Está en manos de la UNESCO tomar la decisión definitiva y esperemos que acertada al conceder a la mañana de Salzillo la catalogación de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Esa túnica morada que más de tres mil murcianos vestimos todos los años el viernes santo es el testigo mudo de un testamento de amor que, nuestros ancestros, nos legaron en un documento, nunca escrito, de amor a Murcia. Y así, invariable e inalterable al paso del tiempo, desde el siglo XVIII.

 

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