Profesionalidad: relevante capacidad
Esa es una de las razones y motivaciones por las cuáles nuestro producto o nuestro servicio pueden responder a la pregunta “por qué me tienen que comprar mis productos o mis servicios un cliente extranjero”.
Sí, estamos de acuerdo en que no es la única razón pero es una de las motivaciones de compra más significativas en igualdad de precio, de prestaciones y de valor aportado.
España sigue siendo un país “cutre” en términos generales a la hora de competir en el exterior. Nos rodeamos de personal cuya profesionalidad no es la demanda por los mercados exteriores y, principalmente, porque no se contrata profesionalidad sino mediocridad.
A la hora de escoger un proveedor no siempre se tiene en cuenta ni su profesionalidad ni su saber hacer porque sencillamente, nos fijamos solo en el precio barato; “eso que me ahorro” piensan algunos. Si su empresa quiere transmitir la imagen de profesionalidad deberá satisfacer la expectativa de sus clientes con la profesionalidad esperada por parte de sus empleados y de sus interlocutores.
La profesionalidad se paga. No se regatea y, por supuesto, se valora. Las empresas con alta profesionalidad intentan conseguir una acreditación, una diferenciación que les obliga a seguir unos protocolos de calidad donde se requiere una inversión. En muchas ocasiones, la inversión en certificaciones de calidad o de profesionalidad no son tenidas en cuenta por el mercado nacional. “Le da igual al mercado” me comentaba este sábado pasado un empresario con fuertes inversiones en calidad y en profesionalidad. “En Murcia, carece de importancia este tipo de diferenciaciones. Siempre se contrata a los mismos, siempre al amigo de, al familiar de…”
Afortunadamente, en la actividad exterior estas empresas que apuestan por la profesionalidad, que apuestan por la excelencia ven como su volumen de negocio aumenta significativamente.
Ser profesional significa que lo errores son mínimos, los errores se minimizan y la satisfacción del cliente está siempre presente. Una empresa profesionaliza, cuenta entre sus filas a profesionales y por supuesto los paga. Una empresa profesionalizada cumple con su palabra y asume las consecuencias de las mismas.
Una empresa profesionalizada siempre transmite al mercado, a los clientes confianza, seguridad y satisfacción con el resultado. Si su empresa no está profesionalizada, no salga al extranjero. No manche la imagen de marca España. No haga creer al mercado extranjero que todos los españoles somos como su empresa y con su forma de gerenciar.
Rodéese de los mejores para ser mejor. Rodéese de profesionales para profesionalizar su empresa. Cumpla con las expectativas esperadas por su cliente y triunfará en el mercado y hagamos entre todos que los empresarios y los productos españoles seamos identificados en el exterior como: “profesionales, muy profesionales”.
“La profesionalidad te distingue, la mediocridad te señala”.





















