Innovación con recortes y sin Ministerio
La ciencia y la innovación no se han librado de los recortes: 600 millones en una primera tacada, a la espera del Presupuesto 2012. El Gobierno Rajoy ha optado por la economía del ladrillo (recuperando las ayudas a la compra de vivienda) en lugar de apostar por la nueva economía para salir de la crisis. Llevamos ya tres años de recortes, mientras los países punteros de Europa gastan más en innovación. Ahora, la clave es poner en marcha la nueva Ley de Ciencia, aprobada por consenso, y gastar mejor el dinero disponible: uno de cada cuatro euros no se gasta por falta de proyectos. Y es que las empresas, con la crisis, están reduciendo sus inversiones en I+D-i. Nos estamos jugando el futuro.
Los Gobiernos no han sabido qué hacer con la ciencia y la innovación desde que en 1998 arrancó el primer Plan nacional de I+D+i. Primero estuvo en el ministerio de Educación y Ciencia (con Rajoy de ministro entre 1999 y 2000), después pasó a ser de Ciencia y Tecnología (2000), más tarde volvió a ser de Educación e Investigación (2004), con ZP, que le dio de nuevo autonomía en 2008, llamándolo de Ciencia e Innovación. Ahora ha pasado al ministerio de Economía y Competitividad, como una Secretaría de Estado de I+D+i, lo que desagrada a la comunidad científica, que teme que se primen los criterios económicos sobre los científicos, la innovación sobre la investigación.
Puede seguir leyendo este artículo en el blog de Javier Gilsanz, Economía a lo claro...
Ilustración: Enrique Ortega
Los Gobiernos no han sabido qué hacer con la ciencia y la innovación desde que en 1998 arrancó el primer Plan nacional de I+D+i. Primero estuvo en el ministerio de Educación y Ciencia (con Rajoy de ministro entre 1999 y 2000), después pasó a ser de Ciencia y Tecnología (2000), más tarde volvió a ser de Educación e Investigación (2004), con ZP, que le dio de nuevo autonomía en 2008, llamándolo de Ciencia e Innovación. Ahora ha pasado al ministerio de Economía y Competitividad, como una Secretaría de Estado de I+D+i, lo que desagrada a la comunidad científica, que teme que se primen los criterios económicos sobre los científicos, la innovación sobre la investigación.
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Ilustración: Enrique Ortega




















