Rajoy y las muñecas de Famosa nos dan la Navidad
Desconozco a estas horas, como el común de los mortales, quién habrá asesorado al presidente del Gobierno de España para fijar el 20 de diciembre como domingo de cita con las urnas para elegir a las señoras y señores diputados y senadores. Pero quien haya tenido tan feliz idea me temo que no ha estado muy lúcido que digamos. Ese domingo, último antes de Navidad, el personal anda metido en otros menesteres más mundanos. Las compras de última hora, la cena de Nochebuena y la comida de Navidad, los regalos, visitas a la familia e incluso, llegado el caso, soñando despiertos con el monocorde soniquete de los niños del colegio de San Ildefonso que comenzaran su cántico habitual de euros y millones 48 horas después. Sin olvidar tampoco que ese es el fin de semana propicio para viajar aquellos que están separados de la familia el resto del año.
Por cierto, y como dato para la historia, son las primeras elecciones de Felipe VI como Rey de España. En las que, como hemos dicho al comienzo, además de elegir al presidente del país se renovarán los 350 diputados del
Congreso y los 208 miembros del Senado que son votados por sufragio universal (los 58 restantes son nombrados por los parlamentos autonómicos) Así que, de nuevo, vamos con otra campaña electoral y cita con las urnas; las cuartas elecciones que nos ha tocado vivir en el presente año que once días después de los comicios generales nos dirá adiós entre champán, cava, sidra, espumillón y gorritos de mil formas y colores. Todo será historia. Por cierto que menudo año este que finaliza con las cifras, los dos últimos dígitos, de ‘la niña bonita’.
Por eso no me negarán ustedes que van a ser unas navidades un tanto extrañas pero a la misma vez divertidas. ¿Se imaginan? Televisión, da lo mismo el canal, con anuncios de turrones, cavas, colonias, juguetes y en mitad del bombardeo consumista salen otros señores, que también nos ofrecen sus productos navideños, invitando a que le demos el voto el domingo día veinte. De locos. Todos tenemos una serie de anuncios más o menos interiorizados en nuestro corazón y en nuestros sentimientos que, cuando se emiten, nos despiertan recuerdos del pasado. Casi siempre recuerdos felices. Pues permítame el desconocido lector que le ponga varios ejemplos para lo cual, y que lo entienda bien, le rogaría que hiciera un pequeño ejercicio de memoria para asimilar mejor la idea.
El del Almendro “vuelve a casa vuelve por Navidad”….. Y detrás Pedro Sánchez pidiéndonos el voto para “volver su partido a la Moncloa” ¿Tendría su gracia no? O aquel celebérrimo de “Las muñecas de Famosa se dirigen al portal”….. Y entonces nos aparece Mariano Rajoy queriendo ‘volver al portal’ donde ha estado los últimos cuatro años. También ‘el Lobo’ que es un buen turrón y nos sale, justo detrás el ‘gran jefe coleta morada’, como él mismo se llamó en las catalanas, y con el ‘miedo’ que le tienen muchos que encima nos lance su mensaje después de un turrón con ese nombrecito. O ya, en el colmo de los colmos, el de las burbujas de Freixenet. Guapas, tipazos, jovencitas e invitándonos a vivir con ilusión el año venidero para, justo detrás, que aparezca el señor Rivera por aquello de que encima es catalán, como las burbujitas, invitándonos a brindar por un futuro que puede estar en sus manos y las de sus correligionarios. Y ¿se imaginan? Un anuncio de ‘Juego de tronos’ justo detrás de los mensajes de Izquierda Unida. O el CD de rancheras de Julio Iglesias, nuevo para navidades, con lo de “volver, volver” y que aparezca UPyD con sus mensajes de campaña.
Y no les digo nada de la más que obligada visita a los mercados para pedir el voto por los cuatro puntos cardinales de esta España nuestra. ¿Se imaginan? Usted peleándose con los euros para estirarlos de la mejor manera posible y que le llegue para el cordero, los langostinos y el pavo cuando entonces, que está usted haciendo las cuentas que no le salen, les aparezca un señor o señora con la mejor de sus sonrisas diciéndole que les vote y que con ellos la próxima Navidad usted no hará tantas cuentas porque tendrá mayor poder adquisitivo. ¿Y los mítines? Me temo que los partidos políticos, todos, van a tener que invitar a dulces navideños y copica de mistela a los que acudan a escuchar a candidatos y líderes. No me digan, en los días previos a las grandes citas, que les vengan diciendo que vayan al Pabellón de Deportes, lo de las plazas de toros pasó a la historia, para escuchar a los señores de turno mientras la compra está sin hacer, los regalos de los hijos sin mirar y hasta el pañuelo de la suegra sin comprar. Lo dicho, mantecados y mistela para los que vayan y, propongo, un gorrito de Papa Noel para darle más ambiente todavía al recibimiento del líder. ¿Se imaginan? Gorritos del famoso personaje según el color y partido por el que uno tenga sus preferencias. Azules, claro, si son ustedes de los populares. Rojos, como está mandado, si son del partido socialista, morados tipo ‘gorro frigio’ si son de Podemos y naranjas, naturalmente, si van a ver a don Albert y su equipo. De mil colores, a rayas, para Izquierda Unida que lo de estos chicos es la ‘casa común’ y magentas de toda la vida para los de la unión el progreso y la democracia. Eso sí también propongo, a los jefes de campaña, que en lugar de la machacona y repetitiva banda sonora de los partidos, que siempre es la misma más o menos actualizada, este año utilicen villancicos para los fondos musicales.
“Campana sobre Campana” para populares. “Arre borriquito” para socialistas. “Ya viene la vieja” para Izquierda Unida. “Ande, ande, ande la marimorena” para los chicos de UPyD y por último “Ya vienen los Reyes Magos” para la campaña de los de Rivera. ¿Oiga, dirá el desconocido lector, y para Podemos? Pues mire amigo mío estos como no creen en la Navidad, ni en nada, y además llegaron a decir que deberían ser las “fiestas de las saturnales de invierno” ¿Cómo les vamos a poner un villancico? En todo caso, si me apuran, La Internacional cantada por los seises de la catedral de Sevilla que lo hacen de maravilla y así le quitaríamos el ‘aire de lucha’ que tiene el himno de las izquierdas para convertirlo en bella pieza de la navidad electoral con las voces blancas de los niños. ¿La Navidad, o las saturnales, no son fiestas de amor y paz? Pues nada, nada, la Internacional con voces blancas y no se hable más.
No me negarán ustedes que no vamos a estar divertidos en las navidades de este año. Eso sin olvidarnos que a las cero horas del cinco de diciembre comenzará, oficialmente, la campaña electoral con lo cual tanto el día de la Constitución como el de la Inmaculada nos pilla en plena vorágine de “dame tu voto”. ¿Saben ustedes si para esas fechas la NASA ya tendrá puesto el servicio de naves-autobuses para Marte? No estaría nada mal irnos a colocar un nacimiento de los artesanos murcianos en el lejano planeta. Es el único sitio del universo donde todavía no ha llegado el belén murciano porque, por aquí abajo, está en todos los países del viejo mundo.






















