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Opinión |
Miércoles, 28 de Octubre de 2015

Ser o no ser (necesario)

En tiempos como los que corren existe miedo por perder un puesto de trabajo. El paro sigue siendo una de las preocupaciones más altas de la ciudadanía y muchas veces se nos aconseja erróneamente sobre los hábitos que son más recomendables para ser considerado una persona productiva y atractiva. Esto es fundamental  no solo para ser contratado sino para ascender en una empresa. Partimos como siempre de una base en la que la empresa tiene líderes y no jefes, estos buscan el bien común para todos los niveles ya que esto hace crecer de verdad a una empresa.

 

Son muchos los casos en los que un empleado tiene miedo o preocupación de que se automatice su plaza de trabajo, controles de acceso, revisión de fichas, contabilidad... Vivimos en un mundo de automatización constante y la preocupación parece fundamentada. No obstante, el secreto del éxito es hacerlo cuanto antes y que la persona que hay conseguido esto realice una nueva tarea que termine automatizando. Este proceso sin fin de creación o mejora de procesos consigue que nuestra empresa siempre vaya a mejor con el mismo nivel de inversión.

 

Las tareas atómicas que se realizan en un día a día solamente los propios implicados pueden descubrir de qué forma automatizarlas para mejor su eficiencia. En base a un engaño popular, muchas veces las mejoras que descubren trabajadores permanecen escondidas a sus jefes.

 

Poniendo un ejemplo claro, el caso más escandaloso que me he encontrado es el de un compañero que en sus labores de contabilidad triplicaba el volumen de fórmulas, pestañas, tablas y en definitiva la complejidad del libro de caja de su empresa. Esta actuación permite principalmente dos cosas:

 

La persona en cuestión diseña y aumenta un trabajo que en apariencia es complejo pero que únicamente el desempeña muy rápido ya gran parte de su labor es hacer “ruido” y fingir faena. Entendemos como ruido mostrar la misma información en varios sitios distantes entre si o introducir información de relleno, lo cual aumenta considerablemente la posibilidad de que surjan errores, detectar estos o simplemente se dificulta bastante realizar una actualización de cualquier cosa.

 

En segundo lugar, se dificulta considerablemente la posibilidad de sustituir a esta persona de una forma rápida (objetivo principal del individuo), ya que se requiere analizar un montón de este ‘ruido’,  desandar mucho del camino realizado y volver a andarlo por el camino correcto. Al ser una situación difícil de solventar se suelen colar por delante problemas más urgentes y esta persona prolonga su situación mientras el volumen de trabajo general sea alto.

 

Si hacemos un análisis de todos los recursos que tenemos y las tareas que somos capaces de realizar, se estarían transformando muchas tareas en pesos o lastres en vez del empuje necesario para hacer crecer una empresa. A la larga siempre se acaba descubriendo la trampa, y a la persona en cuestión no solo le es imposible continuar en su puesto sino que en los círculos de empresarios y recursos humanos se convierte en alguien difícilmente colocable.

 

Conclusión, como receta para poder afrontar el momento de cambio en el que nos encontramos es de vital importancia rodearnos de gente altamente productiva y proactiva que nos agobien con mejoras a su labor y energía positiva... Si nos rodeamos de lastres, estamos condenados a que se nos contagie la depresión y el fracaso. Es muy importante parar en seco de vez en cuando y revisar a que se está dedicando el tiempo. Navidad y verano suelen ser los momentos ideales para este tipo de análisis en la mayor parte de los casos.

 

La mejor forma de ser necesario, es trabajar para no ser necesario.

 

Cuantos menos trileros y vendedores de humos tengamos cerca o incluso en plantilla, más horas de inactividad se transformarán en horas productivas y sobretodo menos gente cogerá de ejemplo o ídolos a estos personajes. Es difícil romper la barrera de las apariencias y una buena presentación puede engañarnos a corto plazo, pero a la larga el tiempo siempre deja a cada uno en su lugar.

 

 

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