A la mierda por 50.000 euros
Por respeto a los protagonistas y lo vergonzoso que podría ser la situación esta vez obviaré los nombres, pero sí daré alguna pista. Se trata de una empresa familiar del sector comercio que acumula varias generaciones de trabajo, con una plantilla de algo más de doce trabajadores, una trayectoria inmaculada y ni un reproche a sus obligaciones con los impuestos. Más pistas: un negocio seguro con una amplia cartera de clientes fiables. Su único problema es que el grueso de las ventas se concentran entre Semana Santa y otoño, aunque la plantilla permanece estable durante todo el año.
Una falta de liquidez coyuntural ha llevado a la familia a peregrinar de banco en banco buscando una póliza de crédito de 50.000 euros para afrontar unos pagos pendientes, entre ellos la Seguridad Social de los dos últimos meses y la respuesta unánime ha sido que ‘tururú’, que ni de coña, vamos. "Que no soltamos un euro".
Uno de los hermanos propietarios del negocio me mira y casi entre lágrimas me dice: "Toda la vida trabajando y levantando el negocio sin necesidad de los bancos y ahora nos tratan así. Cerramos, que se vaya todo a la ‘m…’, y que les zurzan".
Una falta de liquidez coyuntural ha llevado a la familia a peregrinar de banco en banco buscando una póliza de crédito de 50.000 euros para afrontar unos pagos pendientes, entre ellos la Seguridad Social de los dos últimos meses y la respuesta unánime ha sido que ‘tururú’, que ni de coña, vamos. "Que no soltamos un euro".
Uno de los hermanos propietarios del negocio me mira y casi entre lágrimas me dice: "Toda la vida trabajando y levantando el negocio sin necesidad de los bancos y ahora nos tratan así. Cerramos, que se vaya todo a la ‘m…’, y que les zurzan".





















