700.000 pymes reciben asistencia por parte de las Cámaras en su salida a mercados exteriores y forman a más de 2,2 millones de alumnos
Las Cámaras de Comercio europeas reivindican su papel como dinamizadoras de la economía y de las empresas, en un entorno de crisis económica, en el que, según los últimos datos de Eurostat, sólo en 2009 se cerraron más de 2.500.000 empresas.
Así, las Cámaras de Alemania, Francia, Italia, España, Austria, Países Bajos, Luxemburgo, Grecia, Croacia, Montenegro, Serbia, Bosnia-Herzegovina, junto a Turquía, han firmado una declaración conjunta, en la que defienden su carácter como corporaciones de derecho público, que cumplen funciones públicas, y representan a todas las empresas, proporcionándoles servicios, independientemente de cuál sea su tamaño y sus recursos financieros, en el contexto actual, que es cuando más lo necesitan.
Los objetivos actuales de las Cámaras de Comercio, según recoge el texto de la Declaración, son lograr unas empresas fuertes y competitivas en un entorno económico competitivo e innovador, basado en el conocimiento; un marco jurídico atractivo que apoye el espíritu empresarial y la creación de empresas; una economía mundial estable con mercados realmente abiertos; un personal altamente formado y capacitado con empleos de alta calidad en un medio de flexibilidad y seguridad y, por último, el desarrollo económico y sostenible de las regiones.
Todos los servicios que prestan las Cámaras de Comercio se derivan de esos principios, especialmente en áreas como formación -más de 2.200.000 alumnos pasan por las aulas de las Cámaras -; internacionalización -700.000 pymes reciben, anualmente, asistencia en su salida a mercados exteriores-; y espíritu empresarial -cada año, las Cámaras europeas asesoran a más de 1.000.000 emprendedores-. Fomentan el espíritu empresarial y luchan por una menor regulación a la hora de crear un negocio.
Así, las Cámaras de Alemania, Francia, Italia, España, Austria, Países Bajos, Luxemburgo, Grecia, Croacia, Montenegro, Serbia, Bosnia-Herzegovina, junto a Turquía, han firmado una declaración conjunta, en la que defienden su carácter como corporaciones de derecho público, que cumplen funciones públicas, y representan a todas las empresas, proporcionándoles servicios, independientemente de cuál sea su tamaño y sus recursos financieros, en el contexto actual, que es cuando más lo necesitan.
Los objetivos actuales de las Cámaras de Comercio, según recoge el texto de la Declaración, son lograr unas empresas fuertes y competitivas en un entorno económico competitivo e innovador, basado en el conocimiento; un marco jurídico atractivo que apoye el espíritu empresarial y la creación de empresas; una economía mundial estable con mercados realmente abiertos; un personal altamente formado y capacitado con empleos de alta calidad en un medio de flexibilidad y seguridad y, por último, el desarrollo económico y sostenible de las regiones.
Todos los servicios que prestan las Cámaras de Comercio se derivan de esos principios, especialmente en áreas como formación -más de 2.200.000 alumnos pasan por las aulas de las Cámaras -; internacionalización -700.000 pymes reciben, anualmente, asistencia en su salida a mercados exteriores-; y espíritu empresarial -cada año, las Cámaras europeas asesoran a más de 1.000.000 emprendedores-. Fomentan el espíritu empresarial y luchan por una menor regulación a la hora de crear un negocio.

