¿Es correcto, normal, legítimo?
Son los términos más sencillos que he encontrado para preguntar y preguntarme, si la idea de formar gobierno formulada por el líder del PSOE, Pedro Sánchez es eso, correcta, normal… legítima.
¿Correcto?, no lo parece. No es la fuerza que más escaños ha obtenido en las elecciones (ha retrocedido en 20 escaños respecto a las anteriores) y, por tanto, no es a la que compete la formulación, en primera instancia, de esta cuestión. En términos formales, al menos.
¿Es normal? Es normal que pretenda formar gobierno un partido como el PSOE, constitucionalista, con una formación (Podemos), que defiende el derecho a decidir = secesión. Y que, aunque renuncie tácticamente a esta premisa, viene conformada por una sopa de siglas con posiciones no solo muy distantes de las del PSOE, sino entre ellas mismas. ¿Es normal que el partido que contribuyó junto a UCD a hacer la transición, pacte -con todos los respetos- con organizaciones de extrema izquierda que merodean las coordenadas de los antisistema?
¿Legítimo?, ¿Está el PSOE administrando leal y legítimamente esos 90 diputados, para ponerlos al servicio de una coalición denominada -con amable imprecisión- ‘progresista’ una vez que ha perdido las elecciones? ¿No es más correcto, normal, legítimo ofrecerlos -con las condiciones que estime convenientes- al servicio de un bloque constitucionalista potente que de garantías -plenas- de defensa de la unidad constitucional de España?
¿No es más correcto, normal, legítimo… y sensato, formar parte en estas circunstancias históricas de un acuerdo que de garantía de estabilidad y futuro económico, y que dé garantías, por supuesto, de regeneración política? ¿A qué aventura ‘ilusionante y progresista’, desde un punto de vista de lo que debe ser correcto, normal, legítimo, nos quiere llevar el líder socialista?
No será correcto, normal, legítimo, pero legalmente posible.
Sometiendo a torsión la aritmética parlamentaria y el origen último de las voluntades, de las papeletas. Olvidándose de lo prometido en campaña electoral. Olvidando la propia trayectoria.
Sería legal, en efecto. Solo eso.





















