Ocho mil emociones a bordo del barco de Don Pancho en Águilas
En la popa su mujer, Juani, y el sacrificio de toda la vida trabajando. En la proa un corazón muy grande y la brisa del mar murciano
Antes de la crisis, y aún ahora, desde muchas atalayas se trataban muy mal algunos sectores estratégicos de la Región, sin embargo mucha gente nos sentimos orgullosos de ser la “Huerta de Europa” y nos gustaría que fuéramos también un destino turístico de primer nivel, pero no es así.
Andrés Rodríguez es el propietario del Barco de Don Pancho, una nave de pasajeros de veinticuatro metros de eslora que emociona todos los años a más de ocho mil turistas en la costa murciana.
Andrés empezó a currar a los dieciséis añitos en la gasolinera de Águilas con su padre, lleva más de treinta años trabajando. Con la solución que ofrece la Universidad a Distancia para ‘tipos’ como él ha conseguido tener su
postgrado en Marketing y Diseño. Su formación se percibe en su idea de empresa y en las herramientas de marketing digital y relacional del Barco de Don Pancho. Dispone de una buena página web y sobre todo una actividad excelente en Facebook que crea comunidad y vende Murcia.
Hace unos años Andrés y su mujer Juani compraron con una inversión de 300.000 euros, el Barco de Don Pancho que navegaba por Roses en Girona. Su sueño era y es emocionar a los visitantes con espléndidas excursiones por nuestras costas zarpando desde Águilas.
“¡Amigo mío! Pero Murcia no es la Costa Brava. La estacionalidad y tipología de nuestro turismo es muy dura. Es difícil presentar una solución turística ante tour operadores y agencias desde nuestra tierra porque tenemos una infraestructura que tiene que mejorar sustancialmente. Imaginemos que un tour operador accede a enviarnos un paquete completo a Águilas, ¿dónde cojones metemos a mil rusos de golpe?” Por ello Águilas Servicios Turísticos, la empresa de Andrés, ha tenido que trabajar muy duro y diversificar la actividad.
Su proyecto actual es excelente y reúne tres elementos que ofrecen un servicio turístico que busca un efecto isla; un día completo de emociones y sensaciones, a saber:
1.- Excursiones en la Barco de Don Pancho, disfrutando de parajes que conmueven como la Bahia de Águilas, el embarcadero El Hornillo S XIX, Cabo Cope, la Isla del Fraile, los Cocedores, Calas de la Higuerica y Calarreona y unas puestas de sol “que paqué”.
2.- Restaurante el Zoco del Mar en la explanada del Castillo de Águilas, que cocina piruletas de langostinos, berenjenas con miel de caña, pulpo braseado y otros sabrosos pedazos de Murcia.
3.- Visitas al Centro de Interpretación del Patrimonio puesto en valor por la empresa de Andrés en cuatro calas de Águilas y Almería, entre las cuales está la Playa de Cocedores, espectacular espacio natural donde a principios de siglo el abuelo de Andrés cocía esparto natural.
En la última edición de la Volvo Ocean Race fue invitado como barco de prensa, pero el equipo de Don Pancho no quiso quedarse ahí, agarró la oportunidad y presentó una contra propuesta a la organización de la carrera para hacer lo que mejor se les da: generar emociones inolvidables a todos los turistas que suben a bordo. Al final del proceso fueron felicitados por su aportación para hacer de la Volvo un poco más grande.
Una actividad empresarial como el Barco de Don Pancho tiene efectos de arrastre sobre la economía local, así son miles de turistas los que han sido desviados por la gente de Andrés a restaurantes de la zona. En temporada alta la empresa llega a emplear a veintidós personas y ese es uno de sus mayores orgullos. A esta gente tenemos que cuidarlos mucho.
El Barco de Don Pancho pone en valor las sensaciones de lo nuestro y por ello creo que merece el reconocimiento de todos los murcianos y nuestro aliento. Tiene los dos elementos esenciales para triunfar: pasión y talento, pero también nos necesita. Esa pasión necesita saber que le apoyamos. Yo ya he puesto mi grano de arena, ahora, querido lector te pregunto ¿te animas a poner el tuyo?





















