El promotor ya se ajustó el cinturón, ahora le toca a la banca
“España necesita reactivar su sector de la construcción para generar puestos de trabajo”. “No saldremos de la crisis sin la reactivación del sector inmobiliario”. “El factor local del producto vivienda hace que este sector se comporte de forma diferente al resto de sectores”. “Es necesario liberar el stock de vivienda para reactivar el sector”. ¿Cuánto tiempo venimos diciendo y oyendo este tipo de expresiones? Y todas ellas acompañadas siempre por el “¿seguirá bajando el precio de la vivienda?”. Afirmamos que los promotores ya han hecho su ajuste, y también afirmamos que sí, que el precio de la vivienda puede seguir bajando. ¿Cómo? Porque ahora le toca a las entidades financieras bajar el precio de sus hipotecas.
Como todo producto, el precio de una vivienda viene determinado por, según la zona en la que esté ubicada, la oferta existente y la potencial demanda, es decir, la cantidad por la que el cliente esté dispuesto a comprar. Ese precio es, tras varios años de crisis, inferior. Hay muchos promotores dispuestos a vender esas viviendas a esos nuevos precios ajustados; hemos llegado a una situación en la que esta se convierte en la única manera de mantener la estructura empresarial y los puestos de trabajo. Sin embargo en muchas ocasiones no se puede vender porque la hipoteca que corresponde a esa vivienda está por encima del nuevo precio de mercado de la zona. ¿Cómo puedo vender a 10 si el banco mantiene que esa hipoteca es de 12?
El promotor ha adquirido y construido por un precio que ya no corresponde al de venta. Igual que las entidades financieras, que cuentan con activos inmobiliarios que han financiado y que ahora no tienen salida. El sistema, por lo tanto, se ha colapsado. He aquí el problema y he aquí la solución.
Promotores y entidades financieras deben ir de la mano. Si los bancos mantienen su política actual de no financiación ni rebaja de las hipotecas para dar salida a las viviendas, la respuesta ya la conocemos: seguirán incrementando los concursos de acreedores y aumentando el paro. Y más casas cerradas. Y colapsamos el sistema hasta que se resuelva el concurso y... Y un largo y doloroso etcétera no sólo para el promotor, también para la entidad. Es, por lo tanto, el momento de que los bancos hagan su ajuste y permitan que las viviendas que sí están en zona y precio sean compradas.
Promotores y banca, ¿nos necesitamos? La respuesta es sí. ¿Somos tan importantes unos como otros? Sí. ¿Somos un matrimonio indisoluble por el bien del sistema financiero? Sí, sin duda. No perdamos más el tiempo. El mercado es el que es y no hay más... ni menos, por favor, que no haya menos todavía. Ahora toca trabajar. ¿Se puede hacer algo que no sea que el banco renuncie a parte de lo prestado y al mismo tiempo mantenga la estructura del promotor? La respuesta es no. ¿Es hoy el precio el elemento determinante para estimular la compra? En la mayoría de los casos sí. ¿Hay clientes dispuestos a comprar a un precio menor aún a costa de cambiar la zona preferente de la adquisición o inversión? Sí. ¿Necesitamos ponernos a trabajar ya? Sí.
Habrá zonas en las que no se ajustará el precio de la vivienda porque ya ha tocado fondo. Hay otras zonas en las que sí se seguirá ajustando. Y en esas zonas, sin duda, es el banco el que debe decidir si también hace su ajuste y rebaja en un 15%, un 25% o un 35% sus préstamos. Porque queremos que nos compren, necesitamos que nos dejen vender.
Como todo producto, el precio de una vivienda viene determinado por, según la zona en la que esté ubicada, la oferta existente y la potencial demanda, es decir, la cantidad por la que el cliente esté dispuesto a comprar. Ese precio es, tras varios años de crisis, inferior. Hay muchos promotores dispuestos a vender esas viviendas a esos nuevos precios ajustados; hemos llegado a una situación en la que esta se convierte en la única manera de mantener la estructura empresarial y los puestos de trabajo. Sin embargo en muchas ocasiones no se puede vender porque la hipoteca que corresponde a esa vivienda está por encima del nuevo precio de mercado de la zona. ¿Cómo puedo vender a 10 si el banco mantiene que esa hipoteca es de 12?
El promotor ha adquirido y construido por un precio que ya no corresponde al de venta. Igual que las entidades financieras, que cuentan con activos inmobiliarios que han financiado y que ahora no tienen salida. El sistema, por lo tanto, se ha colapsado. He aquí el problema y he aquí la solución.
Promotores y entidades financieras deben ir de la mano. Si los bancos mantienen su política actual de no financiación ni rebaja de las hipotecas para dar salida a las viviendas, la respuesta ya la conocemos: seguirán incrementando los concursos de acreedores y aumentando el paro. Y más casas cerradas. Y colapsamos el sistema hasta que se resuelva el concurso y... Y un largo y doloroso etcétera no sólo para el promotor, también para la entidad. Es, por lo tanto, el momento de que los bancos hagan su ajuste y permitan que las viviendas que sí están en zona y precio sean compradas.
Promotores y banca, ¿nos necesitamos? La respuesta es sí. ¿Somos tan importantes unos como otros? Sí. ¿Somos un matrimonio indisoluble por el bien del sistema financiero? Sí, sin duda. No perdamos más el tiempo. El mercado es el que es y no hay más... ni menos, por favor, que no haya menos todavía. Ahora toca trabajar. ¿Se puede hacer algo que no sea que el banco renuncie a parte de lo prestado y al mismo tiempo mantenga la estructura del promotor? La respuesta es no. ¿Es hoy el precio el elemento determinante para estimular la compra? En la mayoría de los casos sí. ¿Hay clientes dispuestos a comprar a un precio menor aún a costa de cambiar la zona preferente de la adquisición o inversión? Sí. ¿Necesitamos ponernos a trabajar ya? Sí.
Habrá zonas en las que no se ajustará el precio de la vivienda porque ya ha tocado fondo. Hay otras zonas en las que sí se seguirá ajustando. Y en esas zonas, sin duda, es el banco el que debe decidir si también hace su ajuste y rebaja en un 15%, un 25% o un 35% sus préstamos. Porque queremos que nos compren, necesitamos que nos dejen vender.





















