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Opinión |
Viernes, 18 de Marzo de 2016

Vuelve la era de los municipios turísticos

Han tenido que pasar más de 2016 años de la era cristiana para que Murcia tenga su primer municipio turístico, así reconocido como tal por nuestra Administración comunitaria.  Al fin, una de nuestras más insignes localidades puede lucir la escarapela de municipio turístico, categoría que teóricamente estrena, con todo merecimiento, San Javier. Hasta ahora, en este ahora intemporal que nos envuelve, sabíamos por el tango gardeliano que veinte años nada eran, ¿qué serán entonces un par de milenios?

 

Resulta evidente que hemos tardado una eternidad para que nuestra Región inaugure oficialmente la era de los llamados municipios turísticos. Se me podrá argüir, y no sin razón, que en nuestro pasado arábigo o en la cristiana edad media, la Región no soñaba ni con el turismo ni con ser comunidad autónoma de un país que se llamaría España, aunque de mil maneras lo llamaran. Pero que después de 38 años de nuestra más reciente historia democrática, la Región se decida a conceder un reconocimiento por sus méritos turísticos a una de nuestras ciudades señeras, no deja de tener su toque irónico y un dejo de insoportable tristeza.

 

San Javier se ha convertido, de esta suerte, en la primera localidad de la Región en contar con el distintivo de 'municipio turístico', una iniciativa  que se inscribe dentro del pacto regional por el turismo que promueve la Comunidad con los ayuntamientos. Ante la secretaria de Estado de Turismo en funciones, Isabel María Borrego, el consejero Juan Hernández  fue quien rubricó con el alcalde, hace unas fechas, el convenio por el que se concede este galardón al municipio. Este protocolo implica el apoyo del Gobierno regional que facilitará todos los mecanismos de que dispone para impulsar el desarrollo turístico de la ciudad; y, a su vez, San Javier debe comprometerse  a incrementar la calidad de los servicios que ofrece al visitante en todos sus aspectos (infraestructuras, innovación, capital humano, promoción o conservación del medio ambiente). Unos compromisos que, como el valor en la extinta mili, se daban por supuestos. O, al menos, eso creía este pobrecito hablador que perora desde un micrófono de papel.

 

Nunca es tarde si la dicha es buena; y siempre encontraremos un refrán al que agarrarnos, que justifique las tardanzas todas que nuestra paciencia pueda soportar. Por cierto que, a micrófono cerrado, la presidenta de Hostemur, me recordaba el otro día que el primer municipio que obtuvo ese magno distintivo fue Mazarrón en la época de Valera (perdón por la indiscreción, Soledad); así que tampoco aporta ninguna novedad semejante iniciativa, por mucho que ahora la recibamos como tal.

 

Murcia será turística o no será. Los atractivos de esta Región constituyen un verdadero manantial, pero su explotación ha sido deficiente y errática. Como consecuencia, la participación del turismo en el PIB regional dista mucho de ser la ideal: poco más del 10 %; y eso gozando, entre otras singularidades, de un Mar Menor y una Manga que encarnan hitos paisajísticos únicos en esta Europa ávida de sol. No obstante, la Consejería espera llegar al 12% en 2018, que sería un porcentaje más acorde con nuestro potencial.

 

Sin embargo, para alcanzar esa meta hay que subsanar muchas carencias todavía. Como de sobra saben, las infraestructuras siguen lastrando el desarrollo del sector, y los rescoldos de la burbuja inmobiliaria continúan ensombreciendo la belleza natural de esta tierra. Mas, albricias, estamos en la antesala de un año santo que todo lo cura; nada volverá a ser igual a partir de 2017… Jubilosos celebramos la era de los municipios turísticos. A ver cuánto nos dura esta vez; la distinción mazarronera reposa, silenciosa, y tal vez cubierta de polvo, en el ángulo oscuro del salón de los recuerdos.

 

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