¿Por novatos, nerviosos o ambos a la vez? Me inclino a pensar en esto último. Sin duda que la Asamblea Regional ha visto incrementada su factura eléctrica en los últimos meses; y es que las luces en determinados despachos no se apagan hasta muy, muy tarde, incluso de madrugada.
Pero estas luces hasta bien avanzada la noche no son únicamente fruto del afán por el trabajo. En el interior de los despachos se están viviendo momentos de tensión no recordados en mucho tiempo y posiblemente nunca fueron tan virulentos. En alguna ocasión, incluso se ha llamado a los policías de guardia en el Parlamento para que su presencia apacigüe los ánimos y evitar así que entre algunas de sus señorías se llegue a las manos.
El único que no ha podido evitar los gestos de ira ha sido el material de oficina.

