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Opinión |
Martes, 26 de Abril de 2016

Universitarios con piel de lobo

[Img #42540]Hoy en día, cuando se va a contratar a un joven con estudios universitarios, resulta decisivo que haya desarrollado proyectos transversales mientras estudiaba. La generación más preparada está colmada de títulos y certificados, que ya no tienen tanto valor como antes. Ahora en esos jóvenes se busca un factor diferenciador.

 

Este factor se encuentra a menudo en aquellos alumnos que complementan la carrera con experiencias como las redes asociativas, los clubs de debate, la representación estudiantil o los simuladores. Sin duda, la capacidad de conjugar estas experiencias con los planes de estudio (y más aún con el mal querido Plan Bolonia), o de aprender a conjugarlas, los sitúa automáticamente por encima de la mayoría de estudiantes…

 

¡CUIDADO! No todos los alumnos que tienen esta experiencia en su currículum tienen ese factor diferenciador. Entre ellos hay verdaderos cafres.

 

Definiré el perfil del cafre como aquella persona que desea ostentar un cargo por su propia comodidad o beneficio, sin compartir ni promover en absoluto los fines de este cargo o de la red a la que pertenece. Al no ejercer sus funciones, añade la línea a su currículum sin adquirir ninguna de las habilidades que se le presuponen. El resultado es nefasto tanto para la parte contratante como para la red, que probablemente haya eliminado rápidamente este perfil perjudicial pero esta persona sigue aprovechándose de su imagen.

 

En esta situación, ¿cómo diferenciar estos cafres de los jóvenes talentos?

 

La solución es algo tan sencillo y olvidado como estar conectado con la realidad. En primera instancia, es necesario identificar las redes con mejores referencias y conocer los perfiles que genera cada una. Las competencias que se adquieren – por poner un ejemplo – en la representación estudiantil son muy distintas a las que aporta una red dedicada a la empresa y la empleabilidad como son las Junior Empresas.

 

Además, hay que estar en contacto con cada red y con el entorno universitario para obtener referencias de cada persona concreta. No se debe olvidar que es posible que algunos perfiles negativos pasen por una buena red, pero su experiencia haya sido breve, insatisfactoria e incluso su salida de la misma no haya sido por propia voluntad.

 

Tampoco debe quedar olvidado el trabajo que hacen esos jóvenes talentos, apenas estudiantes universitarios esforzándose por su futuro, que se ve inmerecidamente manchado por estos escasos pero ruidosos cafres.

 

Estoy segura de que lo que he planteado en este breve texto no es una idea innovadora, pero he considerado imprescindible recordarla una vez más. Quizás esté ya en voz de todos que el currículum no lo es todo, pero aún queda mucho para que nuestra sociedad lo interiorice.

 

Cristina Tapia @cristapros es presidenta de la Federación de Junior Empresas de la Región de Murcia

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