El nuevo régimen comercial ofrece una liberalización casi total para la mayoría de mercancías marroquíes
Los agricultores murcianos rechazan este nuevo acuerdo agrícola suscrito ente la Unión Europea y Marruecos puesto que “supone la puntilla para un sector que actualmente vive unas circunstancias críticas debido a la crisis y a los males endémicos que viene arrastrando”, según indica el titular de Asaja Murcia, Alfonso Gálvez.
El nuevo régimen comercial para productos agrícolas ofrece una liberalización casi total para la mayoría de mercancías, pero prevé volúmenes más reducidos para una lista de alimentos más “sensibles” para la Unión Europea como es el caso del tomate, el calabacín y la mandarina, que afectan especialmente a la Región de Murcia.
Para el máximo responsable de esta asociación profesional, el problema está en que “Marruecos no asume el compromiso de cumplir con los contingentes y los precios de entrada, un hecho que a día de hoy aún no se ha materializado, por tanto a pesar de que este acuerdo fije unas condiciones, posteriormente el reino alauita seguirá haciendo de su capa un sayo”, en palabras del secretario general de esta organización profesional agraria.
Hasta el momento, Marruecos ha pasado por encima de cualquier tipo de control en las aduanas europeas y, en cuanto a los precios, ha sido el encargado de introducirlos en los mercados según su criterio, en consecuencia “estas circunstancias suponen un grave perjuicio para las producciones agrícolas murcianas que se ven obligadas a competir en los mercados internacionales en una situación de desventaja”.
La entrada en vigor de este pacto no se hará efectiva antes del 1 de mayo ya que debe cumplirse un procedimiento formal en el Consejo, y su vigencia se extenderá durante alrededor de 10 años, aunque es susceptible de que las partes puedan retomar el contacto con anterioridad.
Respecto a esta cuestión, ASAJA Murcia ha reiterado que “esta medida pone en una situación de indefensión a los agricultores españoles, ya que no concurren en los mercados internacionales en igualdad de condiciones que el resto de países, como es el caso de Marruecos”.
El nuevo régimen comercial para productos agrícolas ofrece una liberalización casi total para la mayoría de mercancías, pero prevé volúmenes más reducidos para una lista de alimentos más “sensibles” para la Unión Europea como es el caso del tomate, el calabacín y la mandarina, que afectan especialmente a la Región de Murcia.
Para el máximo responsable de esta asociación profesional, el problema está en que “Marruecos no asume el compromiso de cumplir con los contingentes y los precios de entrada, un hecho que a día de hoy aún no se ha materializado, por tanto a pesar de que este acuerdo fije unas condiciones, posteriormente el reino alauita seguirá haciendo de su capa un sayo”, en palabras del secretario general de esta organización profesional agraria.
Hasta el momento, Marruecos ha pasado por encima de cualquier tipo de control en las aduanas europeas y, en cuanto a los precios, ha sido el encargado de introducirlos en los mercados según su criterio, en consecuencia “estas circunstancias suponen un grave perjuicio para las producciones agrícolas murcianas que se ven obligadas a competir en los mercados internacionales en una situación de desventaja”.
La entrada en vigor de este pacto no se hará efectiva antes del 1 de mayo ya que debe cumplirse un procedimiento formal en el Consejo, y su vigencia se extenderá durante alrededor de 10 años, aunque es susceptible de que las partes puedan retomar el contacto con anterioridad.
Respecto a esta cuestión, ASAJA Murcia ha reiterado que “esta medida pone en una situación de indefensión a los agricultores españoles, ya que no concurren en los mercados internacionales en igualdad de condiciones que el resto de países, como es el caso de Marruecos”.




