La Patronal celebra el crecimiento de Murcia en el primer tercio del año, pero asegura que la incertidumbre política ya se está haciendo notar y que será "difícil" cumplir el objetivo del déficit
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El boletín de coyuntura económica de la CROEM ha constatado el "buen paso" con el que la Región de Murcia ha comenzado el año, "registrando un crecimiento intenso aunque ligeramente inferior al de trimestres anteriores, en una dinámica similar a la del resto del territorio español".
No obstante, la Patronal no es ajena a los peligros que amenazan en los próximos meses a la economía regional, principalmente la incertidumbre política y la consecuente paralización admistrativa. De hecho, los efectos de esta paralización ya se están haciendo notar sobre todo en algunos sectores, según el Boletín, "tanto en lo que respecta alretraimiento de la inversión privada como al retraso en la ejecución de proyectos de infraestructuras que podrían mejorar la competitividad regional".
Para la CROEM, el sector más directamente afectado está siendo la construcción, aunque debe tenerse en cuenta asimismo la acumulación de otros riesgos sistémicos, como la menor pujanza exportadora por el deterioro de las expectativas económicas mundiales, que están incidiendo en la industria y la agricultura.
En esta última actividad la reciente reforma de los seguros constituye un alivio. "No obstante, el principal problema del sector sigue siendo la falta de recursos hídricos, cuya solución pasa, entre otras cuestiones ya reiteradas, por la clarificación y en su caso revisión del Memorándum del Trasvase", añade la Patronal.
Difícil cumplir con el déficit
El último informe de coyuntura de la patronal CROEM también asegura que cumplir con el objetivo de déficit del ejercicio corriente (0,7% del PIB) "se antoja complicado, dados los lastres arrastrados de anualidades anteriores", informa la Confederación Regional.
Entre esos "lastres" cita el pago del alquiler por la desaladora de Escombreras, el aeropuerto de Corvera, y "deficiencias" en sistema sanitario, lo que, según la Confederación, "ha sido puestos de manifiesto por el Tribunal de Cuentas".
Así, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) estima que, en ausencia de medidas adicionales, la Región cerrará el ejercicio con un déficit del 1,3%, el segundo más elevado de las distintas autonomías.
La Comunidad Autónoma de Murcia cerró 2015 con un déficit de 699 millones de euros (766 un año antes), equivalentes al 2,5% del PIB regional, la quinta cifra más alta por autonomías y muy alejada del objetivo de déficit establecido por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (0,7%).
Por el momento, hasta febrero, la Región de Murcia acumula un pequeño saldo negativo de 7 millones, menor al del mismo periodo de 2015 (-53) pero todavía poco representativo del desempeño en el conjunto del año.
La deuda pública sigue su escalada: a cierre de año sumaba 7.601 millones de euros (según el último dato disponible en el Banco de España), 763 más que doces meses antes, hasta representar ya el 27,4% del PIB murciano, un nivel que de nuevo está por encima de la media autonómica (24,2%).
Los impagos a proveedores y la deuda comercial, que suma 387 millones hasta febrero.
Los ayuntamientos cerraron el ejercicio con una deuda de 856 millones de euros, 58 menos que en el año anterior, lo que supone un descenso del 6,4%.
Treinta y ocho de los 45 ayuntamientos de la Región de Murcia consiguieron cerrar con menores niveles de deuda que en 2014, destacando Águilas (-60%), Fortuna (-56%), Torres de Cotillas (-36%), y Jumilla (-30%). En el extremo opuesto, con mayor deuda se encuentran Aledo, Cieza, Ojós, Totana, Yecla y Ricote, este último con un significativo repunte del endeudamiento (+45%) y que podría contravenir la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
La recaudación de la Agencia Tributaria en la Región de Murcia retrocede un 3,4% hasta marzo (+0,3% en España).
A lo largo de 2016 las exportaciones totales de la Región de Murcia experimentaron un retroceso del -7,3% hasta marzo, condicionado sin duda por la evolución de los productos energéticos (que arrastra caídas desde 2015), de los que Murcia es intermediario transformador más que productor.
Excluyendo dicha rúbrica, las ventas al exterior prosiguen su senda de expansión, y ello a pesar de constatarse ciertas incertidumbres sobre la evolución del comercio transfronterizo a nivel mundial.

