UCAM CF: Alto rendimiento y liderazgo de equipo
Han sido 14 semanas de alta intensidad, mucha exigencia y un trabajo de esos que requiere estar atentos a muchos detalles y dedicar muchas más horas de las contratadas para lograr pequeños resultados que, sumados poco a poco, han llevado a un gran logro final y, posiblemente, a la experiencia profesional más apasionante que haya vivido en mi vida: el UCAM CF está ahora en la Liga Adelante, en Segunda División.
Algo parecido me ocurrió hace unos cuantos años cuando fui testigo del ascenso del entonces CB Murcia de Basket a la ACB, aunque en aquella ocasión trabajaba de manera privada y particular con un jugador que resultó
ser un elemento clave para el ascenso. Y me pasó lo mismo, fui testigo y acompañador en una evolución personal y competitiva parecida a lo que he presenciado esta temporada pero a nivel colectivo con el UCAM CF.
Todavía recuerdo, a principios de marzo de este año, como si fuera ayer, una comida compartida con José Luís Mendoza García y Pedro Reverte, en el que me detallaban las necesidades del trabajo, mientras yo escéptico les contestaba: - ¿estáis seguros? Los futbolistas, a diferencia de otros deportistas, no son “carne de psicología de alto rendimiento y coaching”.
Pero ellos sabían que manejaban un género de primera calidad, con alto potencial de desarrollo. Y José Luis, cuya aprecio que le pueda manifestar, como amigo, mecenas, líder, y excelente persona, siempre será poco, tenía claro que yo era quien podía aportar ese granito de arena al proyecto.
Acepté con reservas pero también con ilusión. A partir de ese momento fui encontrándome con personas altamente capaces y competentes, cuyo nexo común era un gran compromiso con el equipo, con el proyecto, ilusión, y mucha humildad. Encontré también un colectivo, el de los jugadores, con muchas ganas de ser los mejores, aunque había que convertir ese deseo en un objetivo operativamente alcanzable.
Fue así cuando en la segunda sesión, que vino justo después del último partido perdido por este equipo, allá por la mitad de marzo, les pregunté: ¿Cuál es vuestro objetivo y para qué queréis mi contribución? La respuesta fue clara: El ascenso a Segunda.
En aquel entonces nos encontrábamos a seis puntos del primero, el Real Murcia, y todavía teníamos que jugar el partido directo contra el mismo: – Bien, esto supone un trabajo intenso para mejorar algunos aspectos sobre el plano de la sintonía del conjunto y lograr un nivel de alto rendimiento: comunicación, organización, confianza, confiabilidad, iniciativa, responsabilidad y como gestionamos las emociones en campo. - Esta fue mi propuesta.
No fue un paseo de rosas. Tenía que hacer comprender el motivo y la necesidad de añadir tantas horas de trabajo al ya intenso trabajo de entrenamiento. Pero la argumentación era clara, algunas veces explicita y otras más sutil: se me había contratado para desarrollar el alto rendimiento y ellos querían conseguir el ascenso. Tenía un compromiso con presidencia de ayudar a ello y prefería excederme en exigente en lugar de aplanarme en ser condescendiente con los avances positivos que se observaban: pero veía que ese equipo podía más. Había que mantenerse firmes en la intención y compromiso adquirido, tratando de alejar los naturales y muy engañosos deseos de recompensas a corto plazo en pro de un objetivo más ambicioso y a largo plazo, algo que quizás no vaya tanto con las idiosincrasias del fútbol de segunda B, como lo es propio de otros deportes y, desde luego necesario para ascender: si quieres estar en segunda A o en primera, entrena y exígete tanto como aquellos que están en esa liga, aunque tú estés jugando a niveles inferiores.
Así llegamos al previo del partido en la Nueva Condomina contra el Real Murcia con cuatro puntos por detrás. Fue el punto de inflexión de este equipo por todo lo que representaba el desafío. Y aún así había cosas que se podían trabajar para darles a los jugadores del UCAM CF una ventaja psicológica competitiva para estás aún más arriba del Real Murcia. Este fue el foco principal de mi trabajo: ayudar a los chicos a posicionarse ante cada reto con una ventaja psicológica ante el adversario para afrontar la competición con más confianza. En la medida en que esa ventaja se pusiera patente en los partidos, incrementarían las posibilidades de lograr otra ventaja en el aspecto técnico individual y de conjunto, facilitando así al entrenador poder ejecutar tácticamente el partido en un plano de máximo nivel de rendimiento del equipo.
Le ganamos al Real Murcia y ahí fue cuando sentimos que podíamos ganar la liga. Lo que recuerdo con más cariño de esa experiencia fue el abrazo sincero con Alejandro Santos al final del partido y lo que él me dijo. Luego vinieron sesiones individuales con algunos jugadores y la maduración del equipo en su conjunto, hasta la última sesión en el previo de play offs, donde trabajamos aspectos preventivos y paliativos para manejar la concentración y la determinación en caso de que las cosas fuesen contrarias a nuestras expectativas. Y mira por donde en ese partido el equipo, tras un inicio brillante ante su público, encajó un gol en la primera bajada a portería del Castilla. Pero como si nada, los chicos se recompusieron, siendo capaces de darle la vuelta al marcador, acabando por ganar finalmente 2-1. Me alegro de haber elegido ese tema para la última sesión, justo antes de ese partido, aunque estoy convencido de que lo hubieran conseguido sin la más mínima intervención mía.
El resto ya es crónica reciente, ir a Madrid a jugar un Lunes bajo la presión de un equipo que había sido creado y entrenado por el mismo Zinedine Zidane, jugando en una fecha y horario condicionados por la agenda del primer equipo recién ganador de la Champions. Aquí yo ya estaba fuera. Había cumplido con mi contrato: no obstante la pasión que me une a este club, en el que me he sentido como en familia, y a las magnificas personas que he encontrado, me empujó hacia un último apunte que envié en forma de whatsapp al entrenador la mañana del lunes, sobre una idea acerca de cómo incrementar las ventaja psicológica de nuestros jugadores. Creo que no ha sido necesario ponerlo en práctica: José María Salmerón es el entrenador arquitecto del éxito de este equipo. El principal artífice, junto a los jugadores, de esta magnífica gesta: una persona con la que me quedo con ganas de conocer más, hábil en manejar la psicología y la táctica futbolística, y con una gran capacidad de gestionar la presión interna e infundir confianza y amabilidad hacia fuera.
Pero nos equivocaríamos si pensásemos que detrás de estos resultados solo está el aspecto competitivo. Se trata de un logro coral que nace de una magnífica e impecable gestión deportiva de director, gerente, presidente, asesores en staff, pasando por el equipo técnico, utillero, dpto. de protocolo, prensa, y medios. Porque en esta casa yo me he encontrado a una familia donde la gente aporta generosamente con ilusión y sin intereses o segundo fines: sin reservas, dando lo mejor de sí.
He sido un privilegiado en asistir a este equipo, viéndole ganar con tan solo cuatro años de vida a domicilio el derby al favorito, con más de cien años de historia. He tenido suerte en acompañarle durante la mayor racha de paridos sin perder (creo que en casa como fuera), la mayor racha de partidos que hayan valido puntos en la clasificación, y la racha de partidos con mayor diferencia goles a favor. Iniciamos a 6 puntos del primero y he presenciado como acabamos ganando el grupo con 6 puntos de diferencia a favor, y un parcial de doce puntos sobre el segundo, para luego ganar la final de ascenso al Real Madrid Castilla, en contra incluso de decisiones polémicas como la fecha del encuentro de vuelta. Esto solo se logra con concentración, determinación y excelencia: hemos ganado la partida psicológica a todos los equipos con los que nos hemos encontrado en una escalada de confianza y buenos resultados.
Lo mío solo ha sido una pequeña gota de “lubricante” en un motor y unos engranajes que estaban preparados para rodar a alto regímenes, y así los chicos lo han demostrado. Sois campeones y excelentes: no os conforméis con solo jugar en la segunda: ¡sed hambrientos, y ambiciosos!
¡Felicidades a todos!
Robertocrobu.wordpress.com @robcrobu






















