Las cualidades previas son importantes, pero los valores pueden ser aprendidos
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Vivimos en un país donde la opción de ser empresa o emprendedor gana adeptos cada día. La dificultad para encontrar un empleo estable obliga a crearlo por uno mismo o a estar muy cualificado para tratar de alcanzar lugares importantes dentro de la compañía y asegurarse, de este modo, el puesto. Por tanto, hay que tener unas cualidades muy específicas para poder articular las herramientas de las que dispone o dispondrá la futura empresa, de forma eficaz, para poder colocarla a ella o a sus productos, en el lugar que le corresponda dentro del circuito comercial.
Los valores que debe poseer un empresario o un directivo son variados y no siempre van a ir en la naturaleza de la persona, sino que en algún caso deben ser aprendidos. La capacidad de liderazgo es una virtud imprescindible, que no debe faltar a alguien que quiere manejar con soltura y eficiencia una empresa:
- Confianza en sí mismo; Esto se consigue con el conocimiento y dominio del área que le corresponde dentro de la compañía.
- Capacidad del autodominio; Comprender e identificar cuáles son los límites del puesto que se ejerce.
- Ser una persona justa; Si no se es justo con sus colaboradores, rápidamente le perderán el respeto y se verá incapacitado para guiar a nadie.
- Decisión; Tratar la materia en profundidad con antelación y traerla preparada para que la decisión que se tome sea inapelable.
- Ser el más productivo; El líder debe ser una referencia constante por su capacidad de trabajo.
- Ser amistoso; Si ya se posee cierto carisma de líder, es mucho más ventajoso la amabilidad y la buena actitud con los compañeros. Esta actitud incrementará exponencialmente el liderazgo.
- Comprensivo; Directamente relacionado con la cualidad anterior. Comprender que el compañero no es más torpe, ni más perezoso, ni estar peor preparado, comprender que simplemente es otra persona.
- Detallista; De este modo los demás sabrán admirar la capacidad de trabajo hasta en sus menores consecuencias, además de estar agradecidos y crear buen ambiente laboral con los pequeños detalles personales.
- Ser el primero en asumir responsabilidades; demostrará fehacientemente que es el capitán del barco y su deseo de que la empresa navegue correctamente.
- Cooperación; El buen líder busca el apoyo y la colaboración de su personal, los hace partícipes de sus ideas y proyectos y es capaz de inducir la idea para que todos hagan lo mismo. Es el capitán, pero todos están en el mismo barco.
Con las lecciones de un buen líder aprendidas, hay que conocer ahora las características propias de un buen empresario, ya que con el carisma y el comportamiento de un buen líder se podrá dirigir a un equipo de trabajo, pero hace falta también otro tipo de conocimientos para complementarlos y demostrar la valía y generar el respeto que todo empresario necesita:
- Formación; Importantísima cualidad que debe adquirir cualquier empresario. El conocimiento debe ser alcanzado sí o sí con una adecuada formación para altos directivos o empresarios, sin la cual va a ser extremadamente complicada la ejecución correcta de las labores implícitas en su trabajo.
- La importancia de disfrutar del trabajo; El amor hacia lo que se hace implica dejar de trabajar, lo que trae como consecuencia una mejora en los niveles de producción muy notables, convirtiendo el trabajo en parte de la vida, disfrutándolo plenamente.
- Esfuerzo; La colocación de hitos personales y profesionales hace que el crecimiento empresarial se potencie. El esfuerzo y la perseverancia hay que incluirlos en el juego diario del trabajo bien hecho.
- Aceptar las quejas; El empresario tiene que agradecer las quejas de sus clientes y compañeros, ya que esto le abrirá una nueva vía con la que solucionar problemas que no fueron visibles e incrementar el buen ambiente laboral.
- Asumir riesgos; Es lo que hace que todo sea más interesante y la empresa o compañía crezca.
- Innovación; Si no se invierte en adelantos técnicos o mejoras personales o de gestión y de ventas, etc. muy pronto la empresa quebrará. La innovación ha de ser constante.
- Comunicación; Tanto internamente, con empleados, cargos intermedios, directivos, la sinergia comunicativa tiene que fluir para evitar errores o solucionarlos lo más rápido posible, como exteriormente. Una buena política de difusión y publicidad es imprescindible y debe ocupar una parte muy importante en la empresa.
Para realizar estas y otras muchas labores dentro de la empresa el encargado de ejecutarlas. El directivo en particular, que se encargue de cada parte de la producción o de su conjunto, ha de tener la cualificación suficiente y demostrarlo en el día a día. Los directivos, al igual que el líder o el empresario, han de ser carismáticos y poseer las siguientes características:
- Formación; Probablemente la más importante de todas. Al igual que ya señalábamos en el apartado de los empresarios, contar con un programa para ser directivo es la herramienta que debe ser asumida por todo aquel que se precie de ser la persona ideal para ejercer el puesto. La especialización con un máster para directivos le abrirá las puertas para la ocupación de un puesto de responsabilidad, así como el respeto y liderazgo que va a necesitar.
- Compromiso; Ser el primero en realizar la labor, de manera valiente, ética y con imparcialidad, siendo eficaz y capaz de aceptar la autocrítica.
- Resolutivo; El conocimiento del mundo en el que se desenvuelve el directivo le proporcionará la capacidad de resolución que se le exige en el cargo que ocupa.
- Capacidad de enseñar; La experiencia adquirida con los años nunca debe guardarse en un cajón. Si compartimos y enseñamos lo aprendido a partir de nuestras propias experiencias, la capacidad de mejora de la empresa se verá rápidamente reflejada en los beneficios.
- Ser adaptable; Los cambios a los que está sometida la sociedad de consumo deben ser asimilados con la misma capacidad y rapidez por uno mismo.


