Concurso de acreedores: somos unos paletos
En los últimos meses no paran de publicarse noticias sobre empresas murcianas que han solicitado Concurso de Acreedores.
Hay mucho morbo y empezamos a hacer apuestas sobre cuál será la próxima que caiga. En Murcia nos conocemos todos y quizá no hay cosa que más nos anime que ver lo mal que están los demás.
Pienso que lo realmente malo para las compañías murcianas es no tomar decisiones ante la crisis y situaciones de insolvencia, y percibo que en lugar de considerar lo valientes que son algunas organizaciones que solicitan el concurso, lo que pensamos es que el anuncio del concurso es lo mismo que publicar su esquela.
El Concurso de Acreedores (con mayúscula) es un medio previsto en la ley para que una compañía en situación de insolvencia (que se ha quedado sin tesorería, seguro que nos suena a todos) consiga de manera ordenada y haciendo bien las cosas salir adelante. Aprovecho para decir que más de una institución pública de nuestro entorno debería plantearse hacer algo así.
¿Por qué pensamos mal? Porque somos un poco ‘paleticos’ y porque hay gente que se ha aprovechado de la Ley Concursal. En la mayoría de los casos es una decisión muy dura que la dirección de la empresa ha tenido que tomar, contra viento y marea y después de muchas noches en vela. Como la casi totalidad de las decisiones empresariales no es ni correcta ni incorrecta, es lo que se debe hacer y a lo que me tengo que ajustar con coherencia.
Ánimo a todas las empresas empleadoras que han buscado este modelo para salir ordenadamente de la crisis. Muchas de vosotras lo vais a conseguir y saldréis reforzadas de la situación. Vuestros trabajadores volverán a las plantas de producción y dentro de unos años otro gallo cantará.
Hay mucho morbo y empezamos a hacer apuestas sobre cuál será la próxima que caiga. En Murcia nos conocemos todos y quizá no hay cosa que más nos anime que ver lo mal que están los demás.
Pienso que lo realmente malo para las compañías murcianas es no tomar decisiones ante la crisis y situaciones de insolvencia, y percibo que en lugar de considerar lo valientes que son algunas organizaciones que solicitan el concurso, lo que pensamos es que el anuncio del concurso es lo mismo que publicar su esquela.
El Concurso de Acreedores (con mayúscula) es un medio previsto en la ley para que una compañía en situación de insolvencia (que se ha quedado sin tesorería, seguro que nos suena a todos) consiga de manera ordenada y haciendo bien las cosas salir adelante. Aprovecho para decir que más de una institución pública de nuestro entorno debería plantearse hacer algo así.
¿Por qué pensamos mal? Porque somos un poco ‘paleticos’ y porque hay gente que se ha aprovechado de la Ley Concursal. En la mayoría de los casos es una decisión muy dura que la dirección de la empresa ha tenido que tomar, contra viento y marea y después de muchas noches en vela. Como la casi totalidad de las decisiones empresariales no es ni correcta ni incorrecta, es lo que se debe hacer y a lo que me tengo que ajustar con coherencia.
Ánimo a todas las empresas empleadoras que han buscado este modelo para salir ordenadamente de la crisis. Muchas de vosotras lo vais a conseguir y saldréis reforzadas de la situación. Vuestros trabajadores volverán a las plantas de producción y dentro de unos años otro gallo cantará.





















