Una fórmula en evolución, responsabilidad en Junior Empresas
Son muchos los casos en que se habla de ‘La fórmula Junior’ a la hora de facturar y trabajar como si fuera la panacea o un secreto que muy pocos conocen cuando en realidad no hay ningún secreto. La receta es bien simple, en cuanto se consigue el más mínimo euro hay que CONTRATAR UNA ASESORÍA SERIA (que no la más cara). Muchos piensan que trabajar con una asociación puede ofrecer grandes ventajas, pero en realidad a parte de más complicado no existe la responsabilidad limitada (Ley 1/2002 Art.15). Para el que piense que es un detalle sin importancia esto último significa que si aparece algún cafre respondería no solo con el patrimonio de la asociación sino con el suyo propio y el de sus compañeros que han permitido todo. Esto es como en la carretera, no vale mirar para otro lado y decir que no se sabía nada.
Si bien tener una asesoría no elimina la responsabilidad si hay algún problema, es vital el participar en una red donde todo el mundo habla sobre cómo está gestionando su casa y los problemas que se encuentra. Si no conoces nada más allá que tu proyecto, nunca has ido a un Congreso o ni siquiera te has ido de cervezas este año con compañeros de otras facultades ten cuidado porque no estás en una Junior Empresa, se están aprovechando de ti, encima tienes la culpa de ello y pronto te tocará pagar si en vez de un alumno en formación aparentas ser un trabajador encubierto.
¿Por qué entonces interesa usar una figura tan delicada y no una sociedad más ‘segura’? Más allá de requerimientos de la red internacional el hecho de no tener ánimo de lucro desde hace mucho ha comprobado que acerca a los perfiles más nobles y que las gratificaciones puntuales no puedan pasar de lo simbólico aleja a los mercenarios. De hecho, es ciertamente el peligro a que te quiten el dinero personal de uno (y no poder quebrar la entidad) el que hace que tanto los socios quieran estar al tanto de TODO como el que los gestores revisen hasta cien veces sus presupuestos y aprobaciones de cuentas. Nadie se imagina a un socio o a un gestor aprobando un presupuesto de cientos de miles de euros por asentimiento sin haber podido analizarlo en profundidad en casa.
En la sociedad de la información es súper fácil este trabajo, ya que, si bien antes había que imprimir y mandar por correo impreso este material, ahora se pueden mandar versiones en digital a 15 días y recibir un constante goteo de información de tus asociados que te indican erratas. Por supuesto siempre quedarán los irresponsables que aparecerán el último día a última hora con un folio lleno de erratas que no han querido comentar por lucirse en la emoción del directo… No obstante, el tiempo les enseña que el bien de la mayoría está por encima de querer lucirse uno mismo. Si luego hay sanción ¿De verdad quieres decir que tú lo descubriste o lo arreglaste a tiempo?





















