El experto reclama más sensatez a los políticos y acuerdos para encarar los problemas del futuro del Sistema Nacional de Salud
Cincuenta expertos en economía de la salud plantearon en su momento más de 150 propuestas para reformar el Sistema Nacional de Salud (SNS), entre ellas la de extender los límites máximos del copago farmacéutico establecido para los pensionistas a los trabajadores en activo. El ex consejero de Sanidad del Gobierno Vasco, Rafael Bengoa, aseguró que el copago farmacéutico "no tendría impacto en los bolsillos de los pensionistas". El catedrático de Economía Guillem López Casasnovas, consideró "demasiado optimistas" los cálculos de ahorro que se preveían aplicando el copago sanitario. Javier Fernández-Lasquetty, ex consejero de Sanidad de Madrid, opinaba que evolucionar hacia un sistema de pensiones públicas pagadas con impuestos significaría una transformación muy profunda de la sociedad española.
Analiza la cuestión el experto Javier Carro, doctor y licenciado en Derecho, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, ha ampliado sus estudios con un Postgrado por LSE (London
School of Economics), así como en la Universidad de Chicago, y en Wharton School (University of Pennsylvania). Posteriormente, se especializó y prosiguió sus estudios con un doble doctorado –en español y portugués−. También, ha tenido presencia como experto en seminarios, y ejerciendo la docencia en distintas disciplinas relacionadas con el derecho, la economía, la gestión empresarial, la sanidad y otras ciencias sociales.
La postura de Carro es muy clara: el actual sistema sanitario español es insostenible por lo que es necesaria una aportación de cada ciudadano para poder mantenerlo. La diferencia de planteamiento que aporta Javier Carro a este modelo es que la aportación debería ser proporcional dependiendo de los ingresos de cada persona.
Las medidas que plantea el experto Javier Carro: pago por medicamentos (replantear el sistema), pacientes crónicos (un modelo propio de atención), impuestos finalistas (tabaco y alcohol), incentivos a los médicos (que incidan en la mejora de la calidad), nuevos fármacos (criterios de objetividad para su introducción), tecnología sanitaria (una evaluación exhaustiva), prestaciones públicas (búsqueda de la eficiencia), prevención de la salud (beneficios a largo plazo), centros de referencia (medicina de tercer nivel asistencial), seguridad del paciente (el coste del efecto adverso).
En conclusión, Javier Carro propone más sensatez a los políticos y acuerdos que permitan que en este contexto de crisis se apliquen nuevas reglas y prácticas que encaren los problemas del futuro del SNS, pasando necesariamente por conjugar la gestión eficiente de los recursos y la mejora simultánea de la equidad de las políticas implantadas.

