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¿Jugó Cristiano la Final?

Domingo 10 de julio de 2016.  Estadio de Saint Denis. 21.00 horas. Probablemente el partido más importante para uno de los mejores jugadores del mundo. Odiado por muchos y admirado por otros tantos: Cristiano Ronaldo.  Comienza la final de la Eurocopa entre Francia, anfitriona y gran favorita para llevarse la copa, y Portugal, una selección muy criticada por no haber brillado durante el campeonato.

 

En los primeros minutos, Francia hace honor a su etiqueta de favorita al tener a su rival contra las cuerdas.  La victoria de Francia estaba cantada.  Y por si fuera poco para Portugal, en el minuto 16 una entrada sobre el gran líder del equipo portugués, Cristiano Ronaldo, le lesiona su tocada rodilla. Intenta seguir. Es su gran final. Su momento. En el minuto 24, Cristiano se sienta sobre el césped y comienza a llorar. Pedía el cambio. No podía seguir. La final se había terminado para él. Rabia, desesperación, frustración,...salían de sus ojos en cada una de sus lágrimas. Era lo peor que podía pasarle al equipo portugués… ¿O no?

 

¿Qué pasó para que a partir de aquel momento, Portugal consiguiera equilibrar el partido, para que la energía cambiara dentro del equipo y, a pesar de haber perdido a su líder, consiguiera ganar el partido?  Además de otros factores que seguro influyeron, estamos seguros de que su emoción de rabia, desesperación y frustración fue contagiada al resto del equipo. Una emoción con alto componente energético y que llevó al equipo a dar mucho más, a rendir a un alto nivel para alcanzar esa visión: ganar la Copa de Europa.

 

Las portadas de los medios menos afines hablaban de una victoria poniendo el énfasis en que la victoria de Portugal fue sin Cristiano.  Sin embargo las portadas de los periódicos portugueses mostraban las emociones y los adjetivos que definían lo que experimentó el equipo: ‘Orgullo’ (A Bola), ‘Épico’ (Record) y ’Eternos’ (O Jogo).

 

Para muchos, Cristiano no jugó la final. Para nosotros sí. Al igual que muchos no ven que hay detrás de lo que publican los medios de comunicación y se olvidan de lo que hay detrás de este jugador talentoso. Muchos no ven que Cristiano fue un niño nacido en una familia humilde (hijo de jardinero y cocinera), que sus compañeros se burlaban de él porque su padre limpiaba letrinas para sacar un sobresueldo, que lloraba si no le pasaban el balón, que dormía abrazado a la pelota. Muchos no ven a ese adolescente que con 16 años, con su padre recién fallecido debido al alcohol y con su hermano sumido en el cruel mundo de las drogas, tiene que someterse a una operación de corazón que si sale mal le puede alejar para siempre de su sueño. Muchos no ven a ese hombre que mantiene a su familia, que realiza muchas obras de caridad. Muchos no ven que después de cada entrenamiento, él se queda horas y horas entrenando, que por las tardes sigue entrenando en el gimnasio. Para ser el mejor. Para lograr su sueño.  


Un líder emocional es aquel que es capaz de contagiar sus emociones al resto del equipo para lograr alcanzar sus metas, sus sueños. Cristiano Ronaldo si jugó la final. Sus emociones jugaron la final, liderando al equipo hacia conseguir algo que nadie esperaba: ganar a Francia, la anfitriona y gran favorita para alzar la copa. Un líder emocional consigue estar sin estar. Lidera a su equipo hacia su estado de máximo rendimiento en el momento oportuno.


Cristiano Ronaldo sí jugó la final.  

 

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