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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Miércoles, 09 de Noviembre de 2016
Francisco Martínez Ruiz

Hay algo que no detectamos

Durante estos días se producirá un aluvión informativo en torno a la inesperada victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Comentaba en broma con mi hijo que a los norteamericanos solo nos parecemos –y no mucho– físicamente. Creemos que, como somos parecidos, pensamos parecido. Nada más lejos de la realidad.

 

Aunque las últimas encuestas se mostraban oscilantes y , en el mejor de los casos, daban un estrecho margen a favor de la candidata demócrata Hillary Clinton, al final se ha producido una abultada victoria del candidato republicano. Muy abultada. Nadie lo esperaba, nadie había detectado esa gran bolsa de voto trabajador blanco que, según parece, ha dado la victoria al sr. Trump.

 

En el referéndum convocado en Colombia para ratificar los acuerdos de Paz entre las FARC y el Gobierno –con Premio Nobel incluido- , nadie hubiera apostado por la victoria del No. Y así ha ocurrido. Nadie había detectado una gran corriente de opinión publica en la clase media colombiana, contraria dar el sí.

 

En la consulta popular en torno a la permanencia o no del Reino Unido en la UE, poca gente hubiera apostado porque ganaría la opción Brexit. Y, sin embargo, ganó por mayoría holgada. Nadie había detectado que una parte importante de la opinión pública británica estaba hasta el gorro de las instituciones europeas o, más en concreto, de la política migratoria.

 

En las dos últimas elecciones generales en España, quien iba a pensar que una fuerza como Podemos –y sus distintas marcas– iba a obtener 69 y, posteriormente 71, diputados. Nadie había detectado esa gran bolsa de descontentos compuesta de jóvenes,  de profesores,  de activistas antisistema, etc. Nadie había localizado esos millones de votos. Esa fuerza que acabaría gobernando Madrid o Barcelona, por ejemplo.

 

Esto nos debe hacer pensar. Todo ha cambiado mucho. No voy a citar el manido tema de la sociedad de redes sociales –que es lo que somos en muy gran medida-. Pero es cierto que la gente se moviliza de otra manera y en direcciones que ya no tenemos suficientemente detectadas. Puede apreciarse en distintos órdenes de la vida, desde el consumo, a la protesta. Desde la familia,  a las opciones políticas en un momento determinado.

 

El que aprenda a detectar estas corrientes con suficiente anticipación, tiene la llave.

 

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