La publicidad emocional: la reina de la Navidad
Estamos en diciembre, época en la que se respira Navidad por donde quiera que vayas: calles iluminadas con luces de colores, supermercados abarrotados de turrones, folletos de jugueterías que inundan los buzones y, por supuesto, los tan queridos y esperados anuncios navideños.
Pero ¿cuál es el común denominador que caracteriza a la comunicación de las empresas en esta época del año y que las agencias de marketing y comunicación lo utilizan desde hace muchos años? La respuesta no es otra que la emoción. En estas fechas estamos saturados de mensajes que apelan a las emociones de los consumidores, de anuncios dirigidos a los sentimientos de las personas, a sus motivaciones personales, a tocar su corazoncito para que vean nuestra marca como la mejor opción a la hora de sacar la tarjeta y comprar nuestro producto.
Volver, compartir, sentirnos como niños y hacer felices a los demás, son sólo una muestra de los mensajes más destacados de estas fechas. No hay mejor manera de vender décimos de lotería que mostrar que la verdadera alegría de ganar está en compartirlo con tu gente (porque el mensaje del “miedo” de visitar un lugar y tener que comprar un décimo “por si toca aquí” ya lo utilizamos en verano).
Y tararear todo el día “vuelve a casa vuelve, vuelve a tu hogar” nos produce una mezcla de nostalgia y de alegría por saber que en breve estaremos de nuevo rodeados de los nuestros disfrutando de una buena bandeja de turrón.
También es frecuente encontrar comunicaciones basadas en la satisfacción del trabajo bien hecho y la excelencia. Estos mensajes son muy comunes entre las empresas de champán y cava, que recurren al placer del triunfo para despertar nuestras aspiraciones de superación.
En Navidad, más que en cualquier época del año, se busca humanizar los mensajes para crear un vínculo con el consumidor. Si no emocionas a la gente, difícilmente se acordarán de ti o cantarán tu jingle navideño. Así que te sugiero que imprimas tu marca en alguna de las lágrimas que brotarán de mí estas navidades, porque tendrás más posibilidades de que me acuerde de tu nombre.





















