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Opinión | Ética empresarial y personal
Miércoles, 04 de Enero de 2017
José Pomares

Soñando voy, soñando vengo

“Hola Pomares, quería verte para que motivaras a mis trabajadores, que les pongas las pilas, que sientan la empresa como suya, que entiendan que hay que alcanzar los objetivos y si hay que echar más horas lo asuman, y a ser posible la formación fuera del horario laboral, porque no se puede perder tiempo…”


Pufff, mal empezamos. Así no se consigue.


No podemos mejorar lo que hacemos si no mejoramos lo que somos. Antes que profesionales somos personas. El habilidoso tiene un techo, la profundidad consigue un propósito que es lo que hace dar sentido a lo que hacemos y poder progresar con nuestro propósito personal y profesional.


A mayor claridad, mayor conciencia. Y a mayor conciencia, mayor compromiso. Si no conseguimos hacer ver a nuestros trabajadores para qué hacen su tarea y el sentido que tiene su desarrollo como persona, difícilmente se sentirán comprometidos. Cumplirán, claro, porque si no les despedirán de la empresa. Pero la entrega no se exige, se regala.


Educar a las personas es ayudarlas a hacer buen uso de su libertad. En una organización que la formación y la educación son prioritarias, sus posibilidades son infinitas. Cuando soy hay obsesión por ganar solo se potencia la capacitación, y convertirá a su gente en mercenarios que acudirán la mejor postor.


En cuantas charlas motivacionales he oído eso de “alcanza tu sueño”.


Pero hay dos tipos de sueños. Accidentales y esenciales.


Los sueños accidentales están basados en  alcanzar objetivos materiales, que son todos muy buenos, viajar, tener mejor casa, coche, placeres, y que te mueven con la finalidad de  lograr algo,  pero que solo con eso terminarás siendo adicto de ese sueño.


Y querrás más y más porque la adicción nunca tiene fin, busca un mundo de cantidad y para lograrlo se podrá llegar a la corrupción para conseguirla (si no me cree vea las noticias diarias de los informativos) , y ahí  empiezan las luchas de los egos en la organización y la generación de los reinos de Taifas ya que es una motivación manejada desde tu ego para las conquistas materiales siendo adicto y dependiente,  y cuando las vas consiguiendo te olvidas del trato a los otros, de la educación a tus compañeros, … Las empresas que solo generan este tipo de sueños en su gente acaban haciendo daño a su personal.


Los sueños accidentales deben acompañar al sueño esencial. Del sueño esencial de todo ser humano  es alcanzar la mejor versión de uno mismo. Llegar a ser una persona excelente, porque solo el exceso siempre enferma mientras que la otra te lleva a tu máxima y mejor capacidad. Y aquí vinimos a alcanzar nuestra mejor versión y a ayudar a otras personas a que la alcancen.


¿Y cómo puedo alcanzar la intensidad necesaria para sacar mi mejor versión?


La intensidad es la suma de mi intención y de mi atención. La intención es desde donde tiende mi conciencia (que hay en el fondo de mi) y la atención es hacia donde tiende mi conciencia.


La intención es la luz y la atención la lupa. Y cuando una lupa logra concentrar la luz es cuando se produce el fuego que es la intensidad. Nuestro problema es que muchas veces somos lupas que vamos de un lado para otro y hace que la luz que nos llega no pueda producir fuego.


Por eso, para lograr la intención correcta es nuestra mente tiene que darse sentido a lo que hago. Y en el corazón poner el amor en lo que hago.


Y en la atención Habremos de poner en nuestra mente concentración en lo que hago y en nuestro corazón la quietud suficiente para poderlo hacer. De lo contrario, si nos invade la distracción y la inquietud, moriremos en la dispersión.


Y hágase tres preguntas para intentar sacar la mejor versión de usted mismo.


¿Qué dejaría de hacer que está haciendo ahora? Piense en aquellos malos hábitos que al cambiarlos por otros positivos le hagan crecer.


¿Qué no está haciendo que tendría que hacer? Igual de culpable es el pecado de omisión que el de acción, y la comodidad es el cementerio de la conciencia.


¿Cómo haría lo que está haciendo? Mejórese en aquello que ya hoy hace para hacerlo mejor.

 

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