Altruismo
Un día, algún algo pasa y te brinda el tema de una semana. Y pasó que algún alguien me soltó tal día que yo no soy altruísta, aunque me las dé (según él, claro) de serlo… Pos leches, claro que no - pensé sorprendidísimo - si un servidor de las monjas nunca, jamás de los jamases, he pretendido ser tal cosa… Pero mira, me dió contenido para un articulico, ya que el significado de tal concepto contiene muy interesantes reflexiones que no me apetece dejar de considerar y compartir con todos ustedes.
Porque esto del altruismo, tiene una mucha miga. Y yo no sé d´ande coño se sacó mi ilustre interlocutor el que yo pueda considerarme altruista. Simplemente porque el altruista, además de querer tiene que poder. Yo no lo soy por el simple hecho que no puedo, ni sé si querría serlo si tuviese los medios para poder echarle redaños… no sé si me explico.
Una persona puede permitirse el lujo (porque es un lujazo, no crean) de ser altruista en tanto en cuanto disponga los efectos y efectivos necesarios para ello, y no solo la voluntad… Entiéndase salud, tiempo y dinero, todo ello suficiente como para entregarlo a fondo perdido y compartirlo. O sea, una subsistencia digna garantizada. Vamos, creo yo… Es que, si esas elementales necesidades básicas no están cubiertas, el supuesto potencial altruista tiene que emplear sus escasos recursos en buscarse primero el propio pan antes que practicar un altruismo que le va a restar de lo que necesite pá comer y pá pagar la hipoteca.
Otra cosa es que se busque, y se esfuerce, y se preocupe, y se trabaje, y se colabore, y se ore et labore, en crear un entorno más próspero, más justo, más rico, más participativo, más mejor… Pero eso no es altruismo, aunque muy bien se pueda confundir con ello. Eso es egoísmo positivo, porque si enriqueces tu entorno, tú, y tu negocio, y tu familia, también participará de una parte de esa riqueza que ayudes a crear. Igual se puede llamar solidaridad, si acaso… Por ende, el que igual se beneficia de tales esfuerzos ajenos sin aportar nada en esa obra común, practica el egoísmo más negativo. También entendido por insolidaridad. Es como el trabajador y el parásito, como el pez y la rémora…
Que haya muy pocos de los primeros y muy muchos de los segundos, sencillamente retrata la sociedad que tenemos. Pero, repito, el altruísta solo desea dar sin esperar nada a cambio, y los egoístas Rh positivos confian un poquico, un mínimo al menos, un algo de reciprocidad a la hora del reparto de la sopa… Sobretodo, si lo necesita para seguir en pié, repartiendo y compartiendo un tanto de lo que cosecha.
Lo que pasa es que no nos enteramos de qué vá el rollo. Permítanme ilustrárselo una pizca de ná… Existe una cosa, muy buena cosa por cierto, que se llama Responsabilidad Social Empresarial, y que se conoce mucho, y se practica más aún, en nuestro entorno de países no solo desarrollados si no también civilizados. Y está basada en esa especie de solidaridad inducida por un egoísmo positivo bien entendido. De forma y manera que cada quisque puede (yo creo que moralmente debe) colaborar con obras sociales, utilizando tales ayudas como impuestos a deducir, e incluso si se tercia, participando en los beneficios empresariales que tales ayudas generan a modo de inversión que produce bienes y/o servicios cuantificables. O sea - negocio redondo - se echa un socio solidario que trabaja con usted y para los demás y encima lo desquita de sus impuestos.
… Y estoy a la total y absoluta disposición de quienes quieran informarse. Con toda mi alma, joer… Pero no me vengan con cuentos chinorros aquellos que niegan el pan y la sal a los que hacen el trabajo social para que ellos se fotomatonen por el morro y saquen la barriga que antes se ocupan de llenar por aprovecharse de lo que tú haces, y luego se permiten la desfachatez de decirte que no eres altruísta. Son los que siempre se ponen de cara al sol… que más calienta. Los que te dicen que no cayeron aquí, si no que se fueron al puesto que se guardaron allí… Y no es que tengan que ser políticos, no… Son solo aprovechados.
Porque esto del altruismo, tiene una mucha miga. Y yo no sé d´ande coño se sacó mi ilustre interlocutor el que yo pueda considerarme altruista. Simplemente porque el altruista, además de querer tiene que poder. Yo no lo soy por el simple hecho que no puedo, ni sé si querría serlo si tuviese los medios para poder echarle redaños… no sé si me explico.
Una persona puede permitirse el lujo (porque es un lujazo, no crean) de ser altruista en tanto en cuanto disponga los efectos y efectivos necesarios para ello, y no solo la voluntad… Entiéndase salud, tiempo y dinero, todo ello suficiente como para entregarlo a fondo perdido y compartirlo. O sea, una subsistencia digna garantizada. Vamos, creo yo… Es que, si esas elementales necesidades básicas no están cubiertas, el supuesto potencial altruista tiene que emplear sus escasos recursos en buscarse primero el propio pan antes que practicar un altruismo que le va a restar de lo que necesite pá comer y pá pagar la hipoteca.
Otra cosa es que se busque, y se esfuerce, y se preocupe, y se trabaje, y se colabore, y se ore et labore, en crear un entorno más próspero, más justo, más rico, más participativo, más mejor… Pero eso no es altruismo, aunque muy bien se pueda confundir con ello. Eso es egoísmo positivo, porque si enriqueces tu entorno, tú, y tu negocio, y tu familia, también participará de una parte de esa riqueza que ayudes a crear. Igual se puede llamar solidaridad, si acaso… Por ende, el que igual se beneficia de tales esfuerzos ajenos sin aportar nada en esa obra común, practica el egoísmo más negativo. También entendido por insolidaridad. Es como el trabajador y el parásito, como el pez y la rémora…
Que haya muy pocos de los primeros y muy muchos de los segundos, sencillamente retrata la sociedad que tenemos. Pero, repito, el altruísta solo desea dar sin esperar nada a cambio, y los egoístas Rh positivos confian un poquico, un mínimo al menos, un algo de reciprocidad a la hora del reparto de la sopa… Sobretodo, si lo necesita para seguir en pié, repartiendo y compartiendo un tanto de lo que cosecha.
Lo que pasa es que no nos enteramos de qué vá el rollo. Permítanme ilustrárselo una pizca de ná… Existe una cosa, muy buena cosa por cierto, que se llama Responsabilidad Social Empresarial, y que se conoce mucho, y se practica más aún, en nuestro entorno de países no solo desarrollados si no también civilizados. Y está basada en esa especie de solidaridad inducida por un egoísmo positivo bien entendido. De forma y manera que cada quisque puede (yo creo que moralmente debe) colaborar con obras sociales, utilizando tales ayudas como impuestos a deducir, e incluso si se tercia, participando en los beneficios empresariales que tales ayudas generan a modo de inversión que produce bienes y/o servicios cuantificables. O sea - negocio redondo - se echa un socio solidario que trabaja con usted y para los demás y encima lo desquita de sus impuestos.
… Y estoy a la total y absoluta disposición de quienes quieran informarse. Con toda mi alma, joer… Pero no me vengan con cuentos chinorros aquellos que niegan el pan y la sal a los que hacen el trabajo social para que ellos se fotomatonen por el morro y saquen la barriga que antes se ocupan de llenar por aprovecharse de lo que tú haces, y luego se permiten la desfachatez de decirte que no eres altruísta. Son los que siempre se ponen de cara al sol… que más calienta. Los que te dicen que no cayeron aquí, si no que se fueron al puesto que se guardaron allí… Y no es que tengan que ser políticos, no… Son solo aprovechados.




















