La EPA y la EPO
Depende del día, depende incluso de la hora, un dato, bien cocinado, puede convertirse en estimulante droga, que a muchos anestesie y a todos confunda. Ésta es la terapia que suelen aplicar los doctores de nuestra Santa Política en la más terrible enfermedad de nuestro tiempo: el desempleo crónico, que a tantas familias arrastra a situaciones límite. Se intenta curar con dulces placebos pestilentes llagas, con caramelos de eucalipto pretenden adormecer el entendimiento y sus propios remordimientos. Las cifras, cifras son; pero sus valoraciones son infinitas e inescrutables como los caminos de la divina providencia. Si hablamos del paro, la más aturdida mente sabe que nos cerca por doquier. Entonces, ¿a qué es debida esa contumacia en la guerra de guarismos y declaraciones altisonantes?
Una buena mañana nos desayunamos con la EPA y el récord histórico de casi cinco millones de parados; y a la siguiente nos salen los augures de los datos oficiales diciendo que el paro desciende en abril, y no faltan gráciles y gentiles voces, como pompas de jabón, que se felicitan y nos dan la enhorabuena. Vaya sarcasmo. Por cierto, ¿alguien sería capaz de explicarnos las enormes e insalvables diferencias entre la EPA y el paro registrado en el mal llamado INEM?
En los últimos días, se sucedieron las estadísticas que confirman la eterna contradicción de nuestra terrenal existencia. Por un lado, la EPA del primer trimestre nos lleva a la más absoluta depresión al comprobar cómo ya estamos a punto de superar la frontera de los cinco millones de parados (192.100 murcianos), y por otro, el paro de abril mágicamente desciende sobre nosotros, en proporciones casi nunca antes vistas. El número de desempleados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo se sitúa así en el cuarto mes del año en 4,26 millones de personas; o lo que es equivalente: hay 64.309 desempleados menos en abril, lo que supone un descenso porcentual del 1,48% respecto al mes de marzo. Según el Ministerio de Trabajo, en el cual reinaba una estentórea alegría, es el mayor descenso del paro en un mes de abril desde 2006. Con su clásica clarividencia, Mari Luz Rodríguez, secretaria de Estado de Empleo afirmaba que “al igual que siempre que sube el paro es una mala noticia, cuando baja es un buen dato. Los datos indican que ha sido una bajada del paro generalizada”. Y se hizo la luz entre las tinieblas, y se quedaron todos tan satisfechos. ¿A quién hacemos caso al sanctasanctórum de los ministerios y los numerosos servicios públicos de empleo, que a nadie emplean, o al Instituto Nacional de Estadística y su malhadada encuesta de población activa, cada vez menos activa?
Ni que decir tiene que en nuestra Región también se percibe un moderado alivio, porque el número de desempleados murcianos se reduce en 2.196 personas, (descenso que arroja un total de 'sólo' 135.299 parados). Mas este frágil árbol parece que no le impide ver el bosque a Valcárcel, presidente de todos los murcianos, también de los parados; “hay un cierto respiro”, afirma aunque "no hay que echar campanas al vuelo", porque España "no puede contentarse con que en un mes que tradicionalmente es empleador, podamos respirar para mañana volver a la asfixia de unos datos dramáticos".
Y de qué manera. Vuelvo a elevar mi plegaria al cielo de los olvidados,
¿quién se preocupa de esas 700.000 personas que figuran en la EPA y no existen en los registros oficiales?,¿quién velará las noches sin sueño de esos 57.000 murcianos que están aunque no estén? Decidme en el alma, ¿quién acogerá a esas 41.600 familias murcianas que tienen a todos sus miembros en paro?
Ya en campaña electoral, y viendo el estado anémico y anímico al que nos arrastra la precariedad de nuestros días, nos atrevemos a pedir, al igual que agua, EPO para todos. Por si usted no es médico, le recuerdo que la eritropoyetina o EPO es una hormona que estimula la formación de eritrocitos, su efecto "positivo" (nunca mejor empleado este calificativo) se debe a que aumenta la resistencia al ejercicio físico. Falta nos hará; en esta recién iniciada campaña en la que hasta Nostradamus nos promete trabajo, el único y extenuante que nos quedará a más de uno será el de buscarlo. Como diría el inefable Ernesto Sábato, nuestra inconsciencia se va limpiando con las ficciones. Y así nos va.
Una buena mañana nos desayunamos con la EPA y el récord histórico de casi cinco millones de parados; y a la siguiente nos salen los augures de los datos oficiales diciendo que el paro desciende en abril, y no faltan gráciles y gentiles voces, como pompas de jabón, que se felicitan y nos dan la enhorabuena. Vaya sarcasmo. Por cierto, ¿alguien sería capaz de explicarnos las enormes e insalvables diferencias entre la EPA y el paro registrado en el mal llamado INEM?
En los últimos días, se sucedieron las estadísticas que confirman la eterna contradicción de nuestra terrenal existencia. Por un lado, la EPA del primer trimestre nos lleva a la más absoluta depresión al comprobar cómo ya estamos a punto de superar la frontera de los cinco millones de parados (192.100 murcianos), y por otro, el paro de abril mágicamente desciende sobre nosotros, en proporciones casi nunca antes vistas. El número de desempleados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo se sitúa así en el cuarto mes del año en 4,26 millones de personas; o lo que es equivalente: hay 64.309 desempleados menos en abril, lo que supone un descenso porcentual del 1,48% respecto al mes de marzo. Según el Ministerio de Trabajo, en el cual reinaba una estentórea alegría, es el mayor descenso del paro en un mes de abril desde 2006. Con su clásica clarividencia, Mari Luz Rodríguez, secretaria de Estado de Empleo afirmaba que “al igual que siempre que sube el paro es una mala noticia, cuando baja es un buen dato. Los datos indican que ha sido una bajada del paro generalizada”. Y se hizo la luz entre las tinieblas, y se quedaron todos tan satisfechos. ¿A quién hacemos caso al sanctasanctórum de los ministerios y los numerosos servicios públicos de empleo, que a nadie emplean, o al Instituto Nacional de Estadística y su malhadada encuesta de población activa, cada vez menos activa?
Ni que decir tiene que en nuestra Región también se percibe un moderado alivio, porque el número de desempleados murcianos se reduce en 2.196 personas, (descenso que arroja un total de 'sólo' 135.299 parados). Mas este frágil árbol parece que no le impide ver el bosque a Valcárcel, presidente de todos los murcianos, también de los parados; “hay un cierto respiro”, afirma aunque "no hay que echar campanas al vuelo", porque España "no puede contentarse con que en un mes que tradicionalmente es empleador, podamos respirar para mañana volver a la asfixia de unos datos dramáticos".
Y de qué manera. Vuelvo a elevar mi plegaria al cielo de los olvidados,
¿quién se preocupa de esas 700.000 personas que figuran en la EPA y no existen en los registros oficiales?,¿quién velará las noches sin sueño de esos 57.000 murcianos que están aunque no estén? Decidme en el alma, ¿quién acogerá a esas 41.600 familias murcianas que tienen a todos sus miembros en paro?
Ya en campaña electoral, y viendo el estado anémico y anímico al que nos arrastra la precariedad de nuestros días, nos atrevemos a pedir, al igual que agua, EPO para todos. Por si usted no es médico, le recuerdo que la eritropoyetina o EPO es una hormona que estimula la formación de eritrocitos, su efecto "positivo" (nunca mejor empleado este calificativo) se debe a que aumenta la resistencia al ejercicio físico. Falta nos hará; en esta recién iniciada campaña en la que hasta Nostradamus nos promete trabajo, el único y extenuante que nos quedará a más de uno será el de buscarlo. Como diría el inefable Ernesto Sábato, nuestra inconsciencia se va limpiando con las ficciones. Y así nos va.





















