Principios de gestión optimizada IV
Una vez tratados los principios que tienen un efecto inmediato en nuestra cuenta de pérdidas y ganancias, consistentes en un ajuste directo y contención significativa de nuestros costes, además de aquellos que deberían servir para aprovechar todo el potencial de nuestro capital humano e incrementar a los niveles máximos su
productividad, ha llegado el momento de profundizar en el contenido de los principios más estratégicos y que trabajarán sobre cuestiones estructurales de nuestra compañía.
Este principio, fácil de entender y muy complicado de alcanzar, debe representar para nosotros un objetivo nuclear, del cual jamás deberemos apartarnos. Si bien, en la puesta en marcha de cualquier proyecto se precisa de la aportación de un capital inicial, agotado el plazo estimado para su consumo y puesta en valor, el proyecto debe ser capaz de generar los recursos líquidos que precisa para cubrir las necesidades de tesorería devengadas, es decir, pagos a proveedores, nóminas, seguros sociales, impuestos, etc. Podemos ser relativamente flexibles en la aplicación de este principio, y tener que acudir a inyecciones de tesorería procedentes de fuentes alternativas o extraordinarias, pero, en esos casos, debemos tratar de ser rigurosos en la fijación y cumplimiento de un calendario para su restitución. Incumplir de manera reiterada este principio es la mejor manera de incurrir en crecientes riesgos de impagos, cuya conclusión puede incluso llegar a ser el concurso de acreedores.
IX.- Principio de Crecimiento, este principio representa un paso más del contable generalmente aceptado y que se refiere a que debemos ver la empresa como una actividad continuada, por tanto la gestión que hagamos debe ir encaminada a ese propósito y no a calcular el valor del patrimonio neto, ni el importe resultante en caso de liquidación. Así pues, tratando de ser más ambiciosos, debemos dirigir nuestra empresa hacía una senda de expansión o crecimiento continuado, siempre teniendo muy presente la coyuntura del mercado y las mejores y más adaptadas estrategias aplicables, a fin de incrementar nuestra cuota de mercado y/o zona de influencia, o bien, consolidar nuestra posición, asegurando ventas y cobros, y esperar a un mejor momento en caso que el mercado esté atravesando algún periodo de convulsión. Aplicar esta filosofía orientada al crecimiento, nos obligará a buscar la mayor eficiencia posible en nuestra operaciones y estar así en condiciones de aprovechar cualquier oportunidad que se nos pueda presentar.
X.- Principio de Mejora Continua, este principio, extensa y profundamente tratado en las políticas de aseguramiento y mejora de la calidad, representa la piedra angular de la filosofía de gestión que emana de todos los principios incluidos en esta serie, desembocando o teniendo su origen, según el punto de vista desde que lo veamos, en este principio fundamental que de debemos perseguir aplicar de manera “casi obsesiva” y que no significa otra cosa que tratar de hacer las cosas cada vez mejor. Debemos pensar que siempre hay margen para la mejora, siempre hay algún céntimo que podemos arañar a nuestros costes, siempre hay alguna operación incluida en algún proceso que podemos redefinir y realizar de otro modo a fin de ganar en eficacia y ahorrar algún paso de escaso o nulo valor, etc. En definitiva, debemos estar siempre en alerta, y con objetividad y autocrítica abrir nuestras mentes e intentar ser creativos para dar un paso más en un proceso de depuración y mejora que jamás deberemos parar.
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