Los delegados de la cooperativa aprueban el informe de gestión y las cuentas anuales
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El Grupo Cajamar cerró el ejercicio de 2016 con un beneficio de 76,1 millones de euros, un 8,4% más que en el ejercicio anterior.
El balance de la cooperativa se situó a 31 de diciembre en 39.166 millones de euros, tras experimentar un descenso interanual de 1.295 millones de euros, principalmente por las ventas realizadas de cartera de renta fija y variable, la disminución de los activos dudosos, la menor apelación a los mercados mayoristas y la preferencia por los productos de ahorro de fuera de balance.
El negocio de balance total, que incluye además del negocio de balance minorista los recursos mayoristas, alcanza los 65.579 millones de euros. Los recursos de balance ascienden a 34.240 millones, lo que supone una disminución anual de 1.520 millones motivada exclusivamente por la menor apelación a los mercados mayoristas, ya que los recursos de clientes minoristas superan el nivel del año anterior, con 25.353 millones.
Los recursos fuera de balance registran un crecimiento del 24,3% hasta los 3.242 millones de euros, liderados por los seguros de ahorro y, especialmente por los fondos de inversión, que avanzan un 32,3% y 48,9%, respectivamente. Los activos dudosos de la inversión crediticia evolucionan favorablemente con un descenso anual de 974 millones de euros, un -18,8% en términos relativos, lo que ha permitido una mejora anual de 2,47 pp de la tasa de morosidad hasta el 13,44%. Como consecuencia, la tasa de cobertura global se sitúa en el 43,09%, con un fondo de insolvencias total de 1.820 millones de euros.
Más de 250 delegados han asistido hoy, en representación de 1,3 millones de socios, a la Asamblea General Ordinaria de Delegados de Cajamar, en la que se han aprobado el informe de gestión y las cuentas anuales individuales correspondientes al ejercicio 2016, así como la distribución de excedentes disponibles y las líneas básicas sobre destino y aplicación del Fondo de Educación y Promoción.
El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde se ha referido a los principales temas que han centrado la atención de la entidad en 2016, un año que ha calificado de incertidumbres y retos. Ha manifestado que la crisis financiera ha provocado un cambio radical en el sector bancario, sometido a sensibles variaciones en las reglas de mercado y a una creciente presión regulatoria de carácter prudencial. Una situación que en su opinión se está viendo acelerada por los estrechos márgenes y los movimientos que se están produciendo en la función de intermediación financiera, que están trastocando el modelo de negocio tradicional. De ahí, la necesidad de avanzar hacia estructuras mucho más flexibles, tanto en lo tecnológico como en lo organizativo, capaces de integrar nuevas formas de trabajar y concentrar regulaciones, nuevas competencias y una gestión más avanzada del riesgo. Y todo ello poniendo al cliente en el centro de la reflexión estratégica.
Reforma ley cooperativas de crédito
En relación a la próxima reforma de la Ley de Cooperativas de Crédito, el presidente de Cajamar ha manifestado que, por lo que se conoce, todo indica que va a incentivar la constitución de sistemas institucionales de protección con el fin de dar respuesta a eventuales problemas de gobernanza y solvencia que puedan presentarse en un futuro. Una cuestión que Cajamar tiene resuelta, ya que en 2009 se anticipó con la constitución del primer SIP del sistema financiero español, actualmente integrado por veinte entidades, y que lleva funcionado desde 2014 bajo la supervisión del Banco Central Europeo. “Esperamos, pues, que la iniciativa que nosotros nos anticipamos a poner en marcha hace ahora ocho años, y que la reforma de la legislación de cooperativas de crédito parece querer incentivar, sea también para otras entidades un nuevo y verdadero paso adelante encaminado a una mejora de la gobernanza, y a garantizar la capitalización y la solvencia de todas las entidades”, subrayó.







