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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Miércoles, 31 de Mayo de 2017
Francisco Martínez Ruiz

Alguien tiene que pensarlo


No hay fuerza más imparable que una idea a la que le ha llegado su momento

 

Tras el artículo de ayer ‘Alguien tiene que escribirlo’, he recibido mensajes de diferente naturaleza y en distinto soporte. La mayoría, aplaudiendo el mismo, y vaya aquí mi agradecimiento.

 

Algunos de los amables remitentes, compañeros míos de Ciudadanos, me interpelaban amistosamente sobre cuál era el sentido último del artículo; si en él se infería la figura de alguna personalidad política determinada.

 

No era mi propósito señalar ningún Mesías, pero sí lo era el agitar –en el mejor sentido del término– la conciencia de ciudadanos formados, responsables, sobre la necesidad de abstraerse de los esquemas convencionales, de las verdades orgánicas, de las posiciones políticas prefabricadas, en orden a un proyecto de mayor alcance, cual es el de la regeneración política e institucional de nuestra Región que pasa, en mi modesta opinión, por un recambio en los que pilotan 5 lustros los destinos de la Región de Murcia.

 

Como en otras situaciones, la sustitución de un régimen tiene que ser pensada, concebida e impulsada por los sectores sociales , profesionales y empresariales más avanzados de nuestra Región  , y por los partidos, y sus militantes, que conforman el gran centro amplio,  de nuestra Comunidad. Esta confluencia ejercerá una vis atractiva sobre la opinión pública, que advertirá posibilidades reales de cambio.

 

No basta por si sola una opción regionalista, por atractiva y respetable que sea la figura de su líder; no basta un partido de cuadros, por positiva que sea su expectativa electoral y su contribución al saneamiento de la actividad pública en nuestra Región; no bastan declaraciones puntuales sobre las bondades del proyecto –cual pudiera ser esta modesta columna -. No es suficiente.

 

Debe dibujarse una idea, deben concitarse muchas voluntades, debe sentirse el proyecto de cambio como una aspiración real, legítima, mayoritaria, ineludible. Imperdonable no acometerlo.

 

Y para ensamblar eso, si hace falta un liderazgo fuerte.

 

A esto…..me refería ayer.

 

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