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Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Miércoles, 12 de Julio de 2017
Francisco Martínez Ruiz

Un inflexible, por favor

Es innegable que la sociedad española en su gran mayoría gestiona con actitud digna de admiración los valores de tolerancia, respeto a la diversidad, solidaridad, respeto por los derechos de los demás, etc, etc…No somos ni mucho menos ese pueblo incapaz de convivir en paz, en un sistema razonablemente democrático, con una alternancia aseada de partidos en el poder y, más o menos, aguantando las patologías propias de nuestra muy especial clase política. Digamos que la gente – usted, nosotros - tiene sentido común, mantiene un higiénico escepticismo sobre los asuntos públicos y, salvo que le toquen asuntos, o partes, delicadas, no suele explotar.


Pero, en algunos asuntos, como digo, la cosa clama al cielo y es de cajón. Máxime cuando los poderes públicos, algunos líderes políticos, muchos formadores de la opinión pública, y algunos otros actores, se instalan muy eficazmente en la tibieza, en lo correcto, en el relativismo, en la equidistancia y tal….  y, definitivamente, en mirar hacia otro lado, a ver si escampa, o se hace cargo alguien, no determinado.


Porque estoy seguro que toda esa gran masa de gente con sentido común, tolerante y, en fin, gente que no da problemas, pide a gritos que alguien nombre, elija o contrate a UN INFLEXIBLE. Un inflexible que, por ejemplo, adopte una medida enérgica- sin literatura ni polémica mediática - contra unas autoridades públicas pagadas por todos, que lo son en virtud de las leyes del Estado,  que están directamente pasándose por la entrepierna la Constitución, las leyes y el Tribunal Constitucional, en Cataluña. Pero no sólo ahora con el procés, sino con la lengua oficial del Estado, con los libros de texto que se estudian en las escuelas, dividiendo peligrosamente a la sociedad catalana, y disolviendo subrepticiamente la identidad española, cuando no intentando quebrarla, separarse de España , y aquí paz y después gloria. Esto sería inaudito en cualquier país democrático occidental. Simplemente inaudito, y esas autoridades, estarían desposeídas de sus funciones públicas y procesadas ya, como primera medida.


Pero el Inflexible tendría también trabajo deteniendo, multando, y expulsando de España sin posibilidad de poder volver a pisar territorio nacional, a esos turistas gamberros que generan gravísimos altercados de orden público en nuestras playas frente a la mirada impotente de ciudadanos tranquilos, escépticos, con sentido común, que no dan problemas. Esos cafres que si hicieran lo propio en su país – no digo ya si un español lo hiciera allí – les caía la mundial. Pero en su país no lo hacen, claro.


Porque, además, toda esa gente – ustedes, nosotros – que no da problemas, gente normal con sentido común, aplaudiría a rabiar al Inflexible si se aparta de sus funciones para siempre, ipso facto, a alguna autoridad que decide permitir a un violador reincidente, salir a la calle.


Y, ya en el terreno de la selección de personal, habría manifestaciones de apoyo al Inflexible si hiciera pasar por un examen de capacitación  a muchos de los políticos que hoy en día rigen – por decirlo de algún modo – nuestros destinos. Con capacidad de suspender, inflexiblemente, por supuesto.


Que tranquilidad para toda la gran mayoría de tolerantes, gente con sentido común, ciudadanos que no dan problemas saber que, para las cosas que son de cajón,  sus impuestos están bien empleados en pagar al Inflexible.


Porque con los impuestos que pagan para los que tendrían que hacer ese trabajo, la cosa no funciona….


Como nos gustaría a la mayoría.

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