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Opinión |
Miércoles, 11 de Octubre de 2017

Emprender no tiene por qué ser difícil (si estás en el sitio adecuado)

[Img #51481]Ya ha quedado establecido el nuevo curso académico universitario, y con él, como ya es costumbre, la nueva temporada de preguntarse por qué la Universidad de Murcia no resuelve de una vez por todas su profunda problemática interna.

 

Como recién llegado, seguramente puede que me equivoque en muchas cosas. Pero una certeza innegable es que mi percepción es la mayoritaria de los alumnos de nueva incorporación a los sistemas de participación que nos ofrece la UM. Como es lógico, la dimisión/cesión de un alto cargo de una universidad, sea cual sea ésta, debe ser un acontecimiento excepcional. Sin embargo, parece que en nuestra querida UM esto ha dejado de ser noticia. La dimisión del Vicerrector de Coordinación e Internacionalización, Bernardo Cascales, ha supuesto ya la quinta "remodelación" en el equipo del rector José Orihuela y, al parecer, no ha surtido efecto alguno.

 

Ya ha llovido mucho desde que todas las Junior Empresas de la región se juntaron para crear un proyecto común con grandes perspectivas de futuro, FEJERM, y estando ya en octubre, seguimos sin recibir noticias de la ejecución de la partida presupuestaria que empuja nuestras actividades. Parece que la vicerrectora de alumnos intenta puentear de alguna manera el proyecto de todos para llegar a los díscolos que crean problemas, y a día de hoy no sabemos como arreglar esto. Que nadie se engañe, no necesitamos una subvención para trabajar; estamos todos poniendo un riñón para estar presentes en todas partes, pero es triste saber que no puedes contar con el apoyo del lugar en el cual deberías basarte para aspirar alto.

 

La "falta de entendimiento" lleva siendo orden del día demasiado, y un cierto olor desagradable ya lleva tiempo asomando, evidenciando problemas mucho más profundos. Y a nadie parece importarle lo más mínimo. Las dimisiones han pasado de meras diferencias profesionales a parecer cabezas de turco. El premio por no cumplir tu trabajo irregularmente es recibir unas vacaciones indefinidas, tapar el agujero y todo lo que haya dentro de él, y dejar paso a una nueva figura que sí que esté dispuesta a hacer amigos.

 

Y mientras tanto, desde el escalón más bajo de la universidad seguimos más informados que desde la cabeza, y con la constante incertidumbre de por qué, desde fuera, todo parece un prado soleado con flores, mientras que los que nos encontramos dentro, donde se debería favorecer la ambición, determinación e iniciativa, tenemos que hacer frente a trabas innecesarias que obstruyen nuestro trabajo, y tenemos que "luchar por una barra de pan", aguantando bajo mínimos.

 

Se respira un egoísmo claro en dichas acciones, donde el prestigio de una institución pública, en teoría intachable, ya se está emborronando con tanta turbidez de gestión e irregularidades. En lugar de apoyar las propuestas reales y honestas como la nuestra, que podrían levantar la universidad a lo más alto de España, desgraciadamente es el amiguismo el que gana esta incesable batalla por los recursos. Bienvenidos a la jungla.

 

De todos modos, y pese a todo, no nos damos por vencidos. Seguiremos trabajando con decisión para levantar nuestra querida universidad y hacerla llegar a donde se merece. "Quien algo quiere, algo le cuesta", se suele decir. Esta es mi universidad, y tanto yo como toda nuestra gente siempre ha dado, da y dará todo para que cada año sea un lugar mejor, donde el conocimiento se eleve al máximo exponente.

 

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