Familia
Convergen los tiempos en la mañana, y sonríen para nosotros. Alguien dirá que eso es una locura, y yo les añado que bendita demencia la que me provoca, o nos suscita, contemplar la luz de un rostro de esperanza, de confianza, de alegría por esta nueva jornada de la que obtendremos oportunidades desde el compromiso.
Seamos sensatos y ligeros de mente a la vez buscando referencias y pláticas con los demás, y, por supuesto, con nosotros mismos. Nos haremos crecer con perspectivas singulares. Empeñemos los conocimientos en progresar un poco más. Innovemos. Hay eficacias que llevar a cabo.
Como compromiso, alberguemos señales que interpretaremos para elevarnos con anhelos de libertad, con la postura más firme. Lo interesante es que las pongamos en valor sin miedo, adelantando el riesgo que dejamos habitualmente para mañana. Midamos los entornos tratando de averiguar dónde están las dosis de felicidad que precisamos. Nos hemos de ganar.
Por ende, digamos que hoy es el día: en él se funde todo. Puede que sea el momento. Subrayemos que lo es. Desde ya la cuestión es empezar con garbo. Después de todo, la fe en lo que somos y en lo que hacemos nos sana.
Hagamos reflexiones internas, de modo que, en lo personal, si me preguntas que conseguí te diré que fui feliz. Si la cuestión es sobre el presente te confesaré mi jovialidad, y si indagas acerca del futuro deberé expresarte que me esforzaré por ese contento al que tengo derecho. Ojalá podamos referirnos de la siguiente guisa: “He sido muchas cosas de diverso calado, pero siempre he intentado alcanzar la dicha. No creo que haya venido a este mundo a otra cosa que no sea a hallar mis posibles talentos, mis dones, y para, en paralelo, darme la opción de estar en paz conmigo mismo y, claro, alegre por ello”.
Los puntos de encuentro han de ser tan entrañables que debemos poder admirar, sonreír y sorprendernos con todo lo que ha sucedido, que de manera virtual, y seguro que asimismo de modo real, ha provocado el sentirnos en una aquiescencia, en un positivismo, en una ilusión serena y permanente con la Naturaleza, lo cual nos ha brindado -debe- la ocasión de estar donde debíamos, es decir, entre amigos.
Docencia enriquecedora
Todo elemento creativo alberga un poder inmenso y un valor incalculable. Hemos de creer y crecer en calidad y cantidad a lo largo y ancho de nuestra historia, durante nuestro período de empeño colectivo, persiguiendo que el resultado haya sido altamente fructífero. Lo conveniente es poder atesorar muchas ideas, multitud de reflexiones, numerosas oportunidades existenciales, una increíble cercanía, y una docencia tan enriquecedora como difícil de describir en todos sus considerandos.
Hagamos, por favor, un recorrido embellecedor y brillante que proponga sugerencias de lecturas e itinerarios por un mundo de potenciales conocimientos que hemos de cosechar a borbotones.
Escribamos igualmente. Detrás de cada artículo, de cada crónica, de cada poema, de cada fotografía, de cada intervención más o menos larga o elaborada, ha de subyacer la creencia en un bien común que, en la suma, nos superará a todos. Las creaciones intelectuales tienen como añadido, cuando son adecuadas, que permanecen en el tiempo.
Consecuentemente, nos hemos de convertir en una gran familia. El roce hace el cariño. Nos ocuparemos de que nada esencial se olvide y de que todo esté en su sitio y transformado con generosidad. No olvidemos tampoco los intereses de la sociedad, que nos reportará salubres matices.





















