Este incremento del 1,35% multiplica por seis la subida del paro en España
El número de parados registrados en las oficinas de empleo de la región de Murcia subió el pasado noviembre en 1.487 personas respecto a octubre, lo que supone un incremento del 1,35 por ciento, cuando la media nacional fue del 0,21 de subida, hasta 7.255 nuevos desempleados.
Según datos facilitados hoy por el ministerio de Empleo, ese incremento situó el total de parados murcianos en 111.436 personas a finales de noviembre.
No obstante, en términos anuales el paro bajó casi un siete por ciento (-6,98%) respecto a noviembre de 2016 al haberse producido una reducción de 8.356 personas en los últimos doce meses.
Del total de parados murcianos, 44.352 son hombres y 67.084 son mujeres, en tanto que la cifra de desempleados menores de 25 años asciende a 11.488, de los que algo más de 5.500 son hombres y 5.901, mujeres.
Asimismo, en noviembre se firmaron en Murcia 84.000 contratos de trabajo, 10.066 menos que en octubre, lo que representa un descenso del 10,70 por ciento respecto al mes anterior.
En términos anuales, las oficinas de empleo contabilizaron 3.097 contratos más, lo que significa una subida del 3,83 por ciento en la contratación respecto al mismo mes de 2016.
De los 84.000 contratos firmados, un total de 77.672 fueron temporales y el resto indefinidos.
El frenado en la agricultura
En opinión de la Cámara de Comercio de Murcia, entre las causas del aumento del paro se encuentran las dificultades en el sector agrícola por la falta de recursos hídricos, habiendo aumentado el paro un 2,5%; mientras que en el sector servicios, la actividad no logra absorber la demanda de empleo y crece el paro un 1,88%. Por su parte, en el colectivo sin empleo anterior también sube el paro, un 1,58%, por las nuevas incorporaciones al mercado laboral.
Asimismo, Croem entiende de la misma forma que la prolongada sequía está limitando la capacidad de contratación del sector agrícola, circunstancia que de prolongarse podría acabar teniendo efectos permanentes sobre el empleo regional, debido al importante efecto arrastre que el sector primario tiene sobre otras actividades económicas.


