La carrera que todo comunicador desea ganar (por Navidad)
El pistoletazo de salida para la Navidad sonó hace tiempo. Comercios grandes, medianos y pequeños se unen a la famosa carrera del 25 de diciembre.
El tiempo en el que el Black Friday se posicionaba como el inicio de la cuenta atrás para decorar el árbol, se acabó.
Ahora, estas super rebajas se incluyen dentro del periodo navideño y dejan de posicionarse en la mente del consumidor como el único día del año donde conseguir los mejores precios. Hoy, sin más preámbulos, se trata de una semana e incluso, para algunos, más de siete días de descuentos, promociones y rebajas.
En una época donde la originalidad y la temporalidad de los productos siempre han sido las primeras en llegar a la meta, el afán por conseguir la campaña más viral y ostentosa ha conseguido dejar estos imprescindibles en segundo y tercer lugar.
Como agencia de publicidad sabemos que comenzar a adornar nuestras campañas con sutiles toques navideños, decorar nuestras tiendas y utilizar mil y una maneras diferentes de infiltrarnos, como Santa Claus, en el corazón de nuestros consumidores, alarga el tiempo de exposición del consumidor y disminuye su impacto respecto a una campaña.
Empezar antes con la Navidad nos obliga a repartir la ilusión. Ya no se trata de un mes y medio (diciembre y enero), sino de tres meses más (noviembre, diciembre y enero) de guirnaldas, árboles y luces.
Por un lado, el consumidor, cada vez más, esta mejor adaptado a los mensajes. En consecuencia, se nos hace más difícil aún captar la atención y lograr que el consumidor mire hacia nuestra dirección.
Por otro lado, es verdad que la competencia durante el periodo navideño se multiplica considerablemente. No obstante, no por empezar antes la carrera, uno llega primero a la meta.
Lo mismo pasa en el ámbito digital, la continua y repetida exposición a todo tipo de publicidad navideña deja de tener efecto. Llega un punto en el que el consumidor se acostumbra y se vuelve inmune a todo impacto.
Dar media vuelta y volver no es una opción. Necesitamos avanzar, pero hacia la dirección correcta con una idea clara y un espíritu navideño adaptado, con una temporalidad fija y concreta.
El 25 se aproxima a gran velocidad y el anuncio de la lotería hace tiempo que ya ronda nuestras pantallas.
La meta no es que nuestra campaña de Navidad 2017 se convierta en viral y tenga la mayor difusión. Nuestra estrella es lograr dejar, a partir de nuestra propia Navidad (campaña), un recuerdo (impacto) en el corazón del público lleno de ilusión (posicionamiento y originalidad).
Paula Gil, Asistente Ejecutiva de Cuentas de Portavoz





















