Todo el material, que comenzará a colocarse durante este mes de abril, será utilizado en la solería del edificio
El almeriense Grupo Cosentino ha decidido cooperar con las tareas de reconstrucción del patrimonio histórico de Lorca. Esta colaboración se traduce en la cesión de una importante cantidad de varias partidas de mármoles a la emblemática Iglesia de San Mateo. La aportación total de Grupo Cosentino supone unos 1.000 metros cuadrados de diferentes mármoles: Blanco Macael, Gris Macael, Amarillo Indalo, Negro Calatorao, Rojo Cehegín y Verde Guaco, en grueso de 4 centímetros y en varios formatos a medida.
Todo este material será utilizado en la solería del templo y en la sacristía, debido a que el solado existente quedó demasiado deteriorado tras el seísmo. El nuevo material comenzará a colocarse durante este mes de abril, por parte de Lorquimur, empresa gestora de la obra.
El estudio de arquitectura que está al frente del proyecto, Lavila Arquitectos, dirigido por Juan de Dios de la Hoz, considera que el material, cedido por Cosentino, aportará a la Iglesia un suelo con un acabado acorde con el carácter del templo, y con la sillería de piedra en arcos y las pilastras aparecidas durante las obras de restauración.
La Iglesia de San Mateo fue uno de los edificios que quedó especialmente dañado tras los temblores de tierra; su estructura fue afectada prácticamente en su totalidad, obligando al cierre del templo y la puesta en marcha de obras de emergencia.
La fecha prevista para finalizar con la restauración de la Iglesia de San Mateo, será durante el próximo mes julio, poco después de que se cumpla un año del fatídico terremoto.
Iglesia de San Mateo
Con más de 200 años de antigüedad, esta Iglesia de estilo Barroco supone uno de los elementos arquitectónicos más representativos y simbólicos del municipio.
El actual edificio se empezó a construir a mediados del XVIII sobre una antigua ermita, aunque no llegó a finalizarse completamente hasta el último tercio del s. XIX, cuando el conocido arquitecto Justo Millán cierra su cúpula, permitiendo que se bendijera el templo en 1897.
La Iglesia de San Mateo es en uno de los edificios religiosos más importantes de la ciudad, sobre todo a partir del siglo XVIII, cuando gana una gran importancia con respecto a las parroquias de los barrios altos.







