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REPORTAJE

Pequeños trucos que ya sabes y no aplicas para una compra barata y saludable

Redacción Viernes, 26 de Enero de 2018 Tiempo de lectura:

Decantarse por alimentos naturales y de temporada es la primera de las normas

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¿Hace tiempo que intentas comer sano sin gastarte una fortuna? Llevar una dieta equilibrada no es difícil si sabes adaptarte a los productos de temporada. Puedes conseguir disfrutar de platos sabrosos y asequibles, a la vez que cuidas tu alimentación, siempre que cuentes con una buena planificación.


Cuando pasamos por estrecheces económicas es importante saber reducir gastos. Pero hay algunas cosas de las que no se puede prescindir, y desde luego la comida es una de ellas. Si además en casa hay ancianos y niños, cuidar de su salud, empezando por la alimentación, es algo innegociable.


Cosas tan sencillas como elaborar un presupuesto, un menú y ceñirte a la lista cuando vas a comprar, pueden ayudarte a salir de las deudas. En este artículo te damos algunas ideas sobre cómo preparar un menú semanal nutritivamente completo. Con sólo trabajar un poco, conseguirás platos ricos a partir de un presupuesto más que asequible.


En realidad este es uno de los temas tradicionales de las economías domésticas en todo el mundo. Se trata de comprar con cabeza y luego procesar en casa los productos para sacarles el máximo partido. De esta forma, además de adecuar las recetas al gusto de nuestra familia, evitamos aditivos indeseados.


Para empezar, utiliza el sentido común: ¿de cuánto dinero dispones semanalmente y cuántas raciones entre desayunos, almuerzos, cenas y meriendas tienes que hacer? Asigna a cada comida un presupuesto de acuerdo con vuestros hábitos, dependiendo de si en tu casa cenáis poco o hacéis un desayuno potente.


A la hora de elegir los menús, descarta aperitivos de los que vienen en bolsas (patatas fritas y similares) y productos envasados en porciones. Gran parte de su coste está en su empaquetado, por no hablar de los márgenes comerciales que se les aplica.


Ten en cuenta que los supermercados están obligados a mostrar en las etiquetas el precio por unidad (es lo que se ve en grande) y también el precio por kilo o litro de producto. Este último dato suele aparecer en pequeñito en la parte inferior de la etiqueta. Utilízalo para comparar y saber qué sale realmente más barato. Piensa también en los usos que puedes darle. Comprar una carne con hueso generalmente es más barato en el precio por kilo, pero es que además te permite aprovechar el hueso para dar sabor a un caldo con lo que matas dos pájaros de un tiro.
Decántate por alimentos naturales y, siempre que puedas, de temporada. Esto es importante sobre todo en lo que concierne a frutas y verduras. Incluir entre dos y cinco piezas al día en el menú para cada miembro de la familia es muy barato, si sabes elegir.


Te recomendamos acudir a tiendas especializadas mejor que a grandes superficies. En estos establecimientos son los mismos propietarios los que escogen el género que compran cada pocos días. Eso implica una mayor calidad y también un ajuste máximo de los precios. Lo mismo sucede con las carnicerías que son productoras.
Comparar es importante. Una vez que hayas confeccionado tu menú y tengas claro qué ingredientes necesitas para cocinarlo, date una vuelta por varias tiendas antes de comprar. Desde luego te llevará más tiempo, pero ahorrarás dinero.


Si tu economía pasa por un momento difícil, adáptate a la situación de la mejor forma posible. Mantener una buena salud y ánimo con una alimentación rica, nutritiva y variada puede ayudarte a pasar el momento y, por qué no, también a ahorrar dinero.

 

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