Las pequeñas, que son grandes
Es absolutamente cierto que en nuestra Región existe un ecosistema empresarial que, al margen de las pegas y de las noticias contradictorias que en el plano macroeconómico y de modelo leemos con frecuencia, posee un empuje y un dinamismo a prueba de crisis. Podría decirse aquí eso de que a fuerza de reveses ganaron, no los portugueses, sino los murcianos.
Y nos encontramos con informaciones que nos hablan de grandes compañías, en sectores punta, que despliegan su actividad por medio mundo y parte del otro con una extraordinaria capacidad de adaptación e innovación.
Pero no suelen visualizarse mucho esas pequeñas empresas, de pueblos pequeños y/o que tocan sectores sin, digamos, mucho glamur.
Imaginemos una pequeña empresa en un sector que no parece imbuido en la agenda de la Industria 4.0, una de las pequeñas que toca la mediación inmobiliaria, y en una población que desde luego no es Frankfurt.
Que fue capaz de crecer durante la crisis. Que en el aparente estrecho margen que ofrece el palo -perdón- actividad que desarrolla, ha sido lo suficientemente innovadora para introducir un concepto como la tarifa plana para sus servicios. Que desde su ubicación en - digámoslo ya- Torre Pacheco, gestiona edificios en media España. Con una plantilla inevitablemente reducida. Y que le queda aún sentido para ayudar a que los críos (y crías ) de su pueblo puedan ir al futbol a Murcia poniendo de su bolsillo la logística, algún regalico y...corazón.
José Miguel y Sandra, que así se llaman los capitanes de esta pequeña grande son, como no podía ser de otra manera, gente normal. Es decir, un perfil poco frecuente. Hacen las cosas sin grandes pantallas mediáticas, pero cuando te cuentan su día a día, sus proyectos, cómo creen que lo inmobiliario -que por estas tierras no es precisamente santo de devoción-, puede y debe hacerse bien, gastando formalidad, y ayudando a todo el que puedan, piensas: jod...con estas pequeñas como Inmopolt, y otras muchas.......
Son Grandes.






















