Por parte del Gobierno asistirá el miércoles el titular de Industria, José Manuel Soria
La intervención quirúrgica a la que fue sometido el Rey en la madrugada del sábado tras fracturarse la cadera ha provocado que sea el Príncipe Felipe quien acuda el miércoles a la inauguración de la ampliación de la Refinería de Repsol en Cartagena.Fuentes oficiales de la Casa Real confirmaban hoy que será el Príncipe quien asuma la agenda del Rey durante los próximos días.
También acudirá, al menos, un ministro, previsiblemente el de Industria, José Manuel Soria.
La ampliación de la refinería de Repsol en Cartagena ha sido la mayor inversión industrial de la historia de España, que totaliza 3.190 millones de euros.
Este proyecto, estratégico para la compañía, colocará a la refinería de Cartagena entre las primeras de Europa, no sólo por su capacidad de destilación y conversión, sino por la aplicación de las últimas tecnologías referidas a la sostenibilidad ambiental, la seguridad y al ahorro energético.
Una vez que se pongan en marcha las nuevas unidades, esta refinería contribuirá significativamente a mejorar la balanza comercial de España. En la actualidad, el país es deficitario en la producción de destilados medios (gasoil y keroseno), con lo que debe importar anualmente 13,7 millones de toneladas para satisfacer la demanda. Estos productos son los que centrarán la actividad de las nuevas unidades de Cartagena, que producirán 4,5 millones de toneladas al año, lo que reducirá sustancialmente las importaciones de combustibles de automoción.
En su construcción han participado 500 empresas nacionales, que han empleado en el desarrollo de la obra a más de 20.000 personas. La ampliación de la refinería de Cartagena asegura la permanencia del complejo industrial y, con él, de los más de 790 empleos directos y 800 indirectos que generará su actividad.
Estas nuevas instalaciones pretenden ser un referente mundial del sector en sostenibilidad. Las plantas de recuperación de azufre están diseñadas con una recuperación de azufre del 99,5%, superando ampliamente las mayores exigencias medioambientales, se emitirá un 64% menos de NOx (óxidos de nitrógeno) por tonelada procesada, un 68% menos en SO2 (dióxido de azufre) y un 80% menos de partículas, y el impacto en el balance mundial de CO2 (dióxido de carbono) será prácticamente el mismo, aún duplicando la capacidad de destilación y aumentando la conversión de la refinería.







