Vecinos y socialistas habían reclamado la paralización de las obras de sellado
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La balsa minera de San Cristóbal, en Mazarrón, se encuentra en una "situación de riesgo altísimo" que podría provocar su derribo y poner en peligro, incluso, "la vida de las personas", por lo que la comunidad autónoma intervendrá "de emergencia" para su sellado intentando preservar el entorno minero de la zona.
Así lo ha explicado hoy el consejero de Empleo y Empresa, Juan Hernández que ha reiterado que "la balsa está en una situación de riesgo de derribo, por tanto, sí o sí, va a haber una intervención que tiene características de emergencia porque puede provocar riesgo para la seguridad a las personas".
La intención del Ejecutivo de intervenir y sellar esta balsa de residuos mineros ha provocado las críticas de los vecinos del municipio y también de grupos de la oposición, como el PSOE, que han exigido la paralización de los trabajos y que se respete el entorno minero de Mazarrón.
Sin embargo, Hernández ha subrayado que "si no se interviene, habrá un derribo, y ese derribo alcanzará o pondrá en peligro la vida de las personas".
"Lo que se va a intentar es reservar la balsa, lógicamente con todas las medidas de seguridad", ha señalado el consejero, que ha reiterado que se trata de "una situación de riesgo altísimo, que el instituto geológico y Minero de España ha evaluado ya en otros informes".
"Intervención urgente, inmediata y contundente"
Hernández ha explicado que también los técnicos de la dirección general de Minas están haciendo un seguimiento porque han detectado un desplazamiento de los depósitos de la balsa y, por tanto, "la intervención tiene que ser urgente, inmediata y contundente", porque "de todas las balsas analizadas en la Región de Murcia, no hay ninguna que tenga la misma situación de inseguridad por falta de estabilidad de los terrenos que contienen los depósitos".
Según ha detallado, durante esta semana y la próxima se van a hacer seis sondeos con los que se determinará cómo se tienen que ejecutar las obras para garantizar la máxima estabilidad de la balsa y, a partir de ahí, se estima que la ejecución de las obras se prolongará entre cuatro y cinco meses.
Hernández ha insistido en que se trabajará para que esas obras afecten "lo menos posible" al conjunto minero y para preservar ese entorno, pero "nunca se va a anteponer la seguridad de las personas a la preservación de esa balsa, que está en una situación de máximo riesgo", ha reiterado.
"Tenemos el máximo respeto y sensibilidad con el entorno minero pero no podemos poner bajo ningún concepto en peligro la vida de las personas", ha concluido.

