Decisión personal
El fulgor de la nueva jornada traslada empeño para que nada quede en el tintero. Todo es posible. No obstante, tampoco conviene agobiarse queriendo abarcar demasiado.
Busquemos las pistas donde funcionen las iniciativas con reglas que han de consolidarse y no ser de oro sino funcionales, verosímiles, creíbles.
No nos opongamos a nosotros, y procuremos el avance desde lo factible, desde lo mesurable y razonable, sin romper lo que es provechoso, intentando asumir que hay opciones en todas partes desde la generosidad del amor.
No juzguemos con prisas. La luz ha de servir para ver y ser vistos. También es aconsejable, porque es una prueba de valentía, que dejemos a un lado aquello que no nos aporta nada de valor. Dedicar unos minutos, puede que horas, a esta actitud es regalarnos un futuro en paz.
Comencemos, por ende, con calma y dicha. Sin duda, en el puro inicio es una decisión personal. Mantener esa compostura (cada vez estoy más convencido de que es así) depende de nosotros.
Futuro
Como consejo, pretendamos el bienestar, el cariño. Sé que esperan en alguna parte. Lo sé desde el principio de los tiempos, cuando nada era y todo estaba por hacer. Los imagino en la voluntad misma, en mis deseos, que no son quiméricos. Hemos conseguido hasta ahora que las opciones cuajen con prestaciones periódicas, con usos que son en la estabilidad misma, que no puede determinarse, ni debe.
A veces hay que reconocer que tenemos suerte de contar con algunas personas. Es entonces cuando me subrayo: “Sueño en mi mundo, que ahora advierto con sentido gracias a tu presencia, a tus palabras, a lo que me confiesas con un aire entre divertido y racional. Sé que aguardas con impresiones variadas que nos cultivan entre pronósticos de gran belleza, que compartimos. Me has dado mucho, aún antes de llegar a mi vida, y te juro que te devolveré más. No cejaré”.
En consecuencia, hemos de optimizar el azar. Añadamos: “Antes de conocernos sabíamos de este encuentro, y ahora, con la senda ya emprendida, te cuento que la suerte nos acompaña, la suerte, claro está, de tenerte a mi lado. Procuraré aprovecharla y aprender mucho. Hemos fraguado un futuro”.
Y tanto… si somos valientes.






















