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LA OPINIÓN DEL EXPERTO

Pánico a la libertad

Javier Giner Almendral Lunes, 21 de Mayo de 2018 Tiempo de lectura:

Las organizaciones hoteleras arremeten contra los apartamentos turísticos, ¿a qué vienen estas campañas orquestadas? Regular sí, pero sin miedo a la libertad

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Desde hace unos años me dedico en una pequeña empresa familiar, al alquiler de viviendas de uso turístico.


Un negocio que –en mi opinión- está creciendo como la espuma por tres motivos: porque para nuestras vacaciones muchos preferimos conocer desde dentro ese país que visitamos, siendo un vecino más entre sus gentes; porque cuando terminas agotado de andar a las siete de la tarde se está más cómodo en zapatillas en la sala de estar de una casa que en la fría habitación de un hotel; y porque la alternativa –los hoteles- no ha sabido ver a tiempo esta tendencia, y adaptarse a los nuevos tiempos.


Cuántas veces hemos oído a las organizaciones empresariales predicar las bondades –para el usuario final- de la competencia, del desarrollo tecnológico, etc. Pero parece que a la hora de la verdad esas grandes organizaciones se mueven más a gusto en mercados oligopolistas, y a ser posible colusivos (aquellos “amigos de repartirse el pastel”).


Hace unos meses asistíamos a la protesta generalizada de los taxistas frente a empresas como Uber, Cabify, Blablacar, etc. Coincido con que este tipo de actividades deben ser reguladas –que no hiperreguladas-. Pero ¿nos hemos preguntado alguna vez si el propio sector del taxi no habrá tenido mucho que ver en su nacimiento? ¿Tiene sentido que hasta hace pocos años una licencia administrativa (!!) de taxi en Madrid se pudiera vender hasta por un millón de
Euros? ¿o que te “jugaras” el bolsillo cogiendo un taxi entre Barajas y Madrid porque dependías completamente de que el taxista no te diera una vuelta extra para llegar al destino?


Terminaron los taxistas, y llevamos varios meses asistiendo a las protestas de las organizaciones hoteleras contra los apartamentos turísticos. Protestas por cierto muy bien orquestadas y que les están costando mucho dinero ¿o programas en televisión, amplios reportajes en prensa, etc. con un determinado enfoque, son gratuitos?


Esta misma semana, en el diario La Verdad aparecía: “El Gobierno regional debe regular de inmediato un modelo que genera una grave disrupción en el sector…”, advierte Hostemur.


Y en la portada del mismo periódico: “Las viviendas de uso turístico superan en plazas a los alojamientos reglados”.


Ciertamente, cuando leí el reportaje, ni conseguí localizar la “disrupción” (fuera de que el negocio de los hoteleros –dicen ellos parece que se ve afectado por los apartamentos turísticos-, ni descubrir qué tiene de malo que haya más plazas en viviendas turísticas que plazas hoteleras.


Los primeros interesados en la regulación de los apartamentos turísticos somos las empresas de apartamentos turísticos. ¿Tan difícil de entender es que los apartamentos ilegales a quienes perjudican es fundamentalmente a nosotros –la competencia-, no a los hoteles? ¿Y que el huésped de apartamentos –en mi empresa nunca son clientes- habitualmente no es usuario de hoteles?


Bienvenida la regulación de los apartamentos turísticos, pero sabiendo ver las nuevas tendencias, sin poner puertas al campo (es un absurdo intentarlo), y sin miedo a la libertad.

 

Javier Giner Almendral es economista

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