La reforma laboral de nunca acabar
La reforma laboral se parece al 'cuento de nunca acabar'. La primera fecha fijada como tope para el acuerdo fue el 19 de marzo; la última, por ahora, es el diez de junio y veremos si para esta fecha se ha conseguido eliminar las diferencias. La dificultad principal reside en que los empresarios piden más libertad para adaptar los convenios a la situación de las empresas –sin necesidad de tanta información como ahora- y los sindicatos desean más información y rigor en esta adaptación. Mientras tanto el Gobierno espera y amplía plazos y Bruselas apremia.
En cuanto a la actividad económica, se notan mejorías que tienden a estabilizarse. Lo que sucede es que los valores de los distintos indicadores, aunque muestran tendencias favorables, son aun muy débiles y su crecimiento lento. Así, por ejemplo, FUNCAS ha mejorado sus previsiones de crecimiento del PIB para este año en una décima, hasta el 0.9%, pero este valor siguen siendo inferior a las previsiones del Gobierno que lo sitúan en el 1,3%.
La inflación sigue creciendo, lo que unido al aumento de la tasa de paro y la más que posible subida de los tipos de interés, hace presagiar que se debilite la demanda nacional y las ventas en el comercio detallista continuarán reduciéndose; si bien esta debilidad en la demanda interna puede verse compensada por el crecimiento de las exportaciones, consecuencia de las mejoras que se están produciendo en los países de la Comunidad Europea.
Por otra parte, aparte del paro que es el peor, dos de los principales problemas de nuestra economía continúan sin solucionarse y tardarán mucho en hacerlo si no se adoptan medidas que, por impopulares, es muy difícil adoptar.
La deuda externa es muy elevada -aumentó un 13,9% en 2010, hasta 526.143,6 millones de euros, frente a los 461.996,3 millones registrados en 2009-, y despierta reticencias al momento de su refinanciación, reticencias que no solo dependen de nosotros mismos, sino también de la situación de otros países cuyo desenlace puede afectarnos seriamente (léase Grecia y Portugal). Así vemos que el interés del bono español a diez años subió la semana pasada hasta el 5,6%, valor mu próximo a la horquilla de peligro que los mercados internacionales sitúan entre el 5,75% y 6,0%
El déficit presupuestario será muy difícil reducir este año a los valores objetivo; concretamente la OCDE espera que este se sitúe en el 6,3% del PIB, tres décimas por encima de los previsto por el Gobierno.
Así están esta semana las cosas en nuestra economía, mientras en el campo político hemos asistido al tremendo varapalo electoral que ha sufrido el PSOE. ¿Será esto una premonición?
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