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Viernes, 03 de Agosto de 2018
Portavoz

¿Víctimas o culpables del clickbait?

“El último secreto para perder 5 kilos en dos semanas”. “10 cosas que no sabías y que te cambiarán la vida”. “Los 3 cracks que Florentino Pérez baraja para sustituir a Cristiano Ronaldo”.


Estos son solo unos ejemplos de los titulares que me he encontrado los últimos días en medios digitales. Probablemente tú también hayas leído alguno de ellos. Y, si no, es bastante probable que hayas visto otros de corte similar.


Son los llamados clickbaits. Titulares que solo buscan atraer nuestra atención con una única intención: conseguir nuestro pinchazo y acceso a la noticia.


Después, en muchos casos, el contenido que ‘prometen’ estos titulares sensacionales dista mucho de la realidad. Y no solo eso. También te obligan a hacer varios clics hasta que descubres todas las “cosas que no sabías y que te cambiarán la vida” o los posibles fichajes del Real Madrid, cayendo completamente en la trampa.


De esta manera, el portal consigue sus verdaderos objetivos (más páginas vistas y una mayor estancia en el sitio web), y tú te marchas siendo consciente que ni mucho menos esos temas que desconocías te van a cambiar la vida y que, como ya sabes desde hace varias semanas, Neymar, Hazard y Lewandowski son los jugadores que están más próximos de llegar al Bernabéu este verano.


Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué el clickbait triunfa en Internet y, más concretamente, en las redes sociales? ¿Somos culpables de la proliferación de estos titulares o simplemente víctimas? Las respuestas a estas preguntas no son ni mucho menos sencillas, pero vamos a intentar poner un poco de luz en este asunto.


Primero, debemos tener claro un dato significativo. Internet es la principal fuente de noticias, al menos en España, por delante de la televisión. Una tendencia global y que, según los estudios, continuará aumentando en los próximos años.


Más allá de ese dato, tampoco hay que obviar la enorme competencia dentro de la Red, mucho mayor que en cualquier otro soporte o canal. En estos momentos, mientras usted lee este artículo, hay centenares de portales subiendo contenido a su web con el único objetivo de captar su atención. Incluso desde cualquier agencia de marketing digital. Es lo que el premio Nobel de Economía, Herber Simon, acuñó en 1970 como ‘economía de la atención’.


Cada segundo en Youtube, cada actualización en Facebook o cada clic en una noticia significa monitorización para estas empresas. O lo que es lo mismo: dinero, mucho dinero. Es decir, a mayor contenido, más visualizaciones. A más visualizaciones, más dinero. A más dinero, mayor rentabilidad. Es el ciclo vital del clickbait. Un contenido de rápido consumo (y realización) para captar la mayor atención posible de una forma simple, llana y, hasta a veces, burda. El negocio perfecto.


En los anteriores 2.000 años a nuestra existencia, el ser humano pasaba una gran cantidad de horas al día aburrido, sin nada que hacer más allá de labrar el campo, alimentar su ganado o cuidar sus plantaciones.
Pero, sobre todo a raíz de la llegada de los smartphones como elemento capital a nuestra vida, la película ha cambiado por completo. Ahora no hay tiempo para el aburrimiento. Vivimos completamente conectados. Estamos en el lugar opuesto al de nuestros ancestros. En definitiva: se lo ponemos fácil a los creadores del clickbait. Éstos generan tal cantidad de información que nuestra mente es incapaz de absorberlo todo. De ahí que la mayoría de los usuarios prefieran estos contenidos de rápida digestión que permiten ‘matar’ el tiempo y, sobre todo, contribuir al entretenimiento 24 horas al que nos vemos abocados.


Los medios de comunicación tienen varios motivos (pérdida de confianza en el lector, cantidad por calidad, mala imagen de marca…) para no usar este tipo de prácticas, aunque eso da lugar para otro debate.


En definitiva, todos somos partes del clickbait, un fenómeno originado por el propio ecosistema digital, pero del que, creo, no podemos (ni debemos) obviar nuestra responsabilidad.

 

Rubén Muñoz
Periodista de Portavoz. @PortavozDigital

 

 

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