El dueño se jubila y la panadería-confitería abrirá este lunes por última vez
La panadería-confitería La Espiga Dorada, inaugurada en agosto de 1928, está a punto de meter en el horno su última barra de pan y su último pastel. El legendario establecimiento de la calle del Aire, en Cartagena, cerrará sus puertas este lunes después de 84 años en funcionamiento, según ha confirmado Antonio Sánchez, actual propietario del comercio.La Espiga Dorada fue fundada por Ginés y Francisco Sánchez Conesa, padre y tío de Antonio, quien asegura que la crisis no tiene nada ver con el cierre y que el establecimiento funcionaba bien, pero que, simplemente, le ha llegado la edad de jubilación y sus hijos han decidido no continuar con él.
La Espiga Dorada es un negocio familiar del que actualmente se ocupan el propio Antonio, que lleva en él “toda la vida”, su mujer, Pilar, y su hija, Nuria.
Asó, cientos de cartageneros tendrán que buscar un nuevo lugar donde adquirir las famosas, empanadillas, pasteles de carne, dulces de Cartago, delicias de pregonero, tortitas de Júpiter y demás especialidades de La Espiga Dorada.





