El informe calcula que la economía creció entre julio y septiembre el 0,6%, la misma tasa que en los tres meses anteriores
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El Banco de España ha rebajado una décima, hasta el 2,6%, su previsión de crecimiento económico para este año ante el empeoramiento de las perspectivas de los mercados exteriores y el encarecimiento del petróleo.
Por estos mismos factores, el Banco también ha bajado sus previsiones para 2019 -al 2,2%, dos décimas menos- y 2020 -al 2%, una décima menos-, según detalla en sus proyecciones macroeconómicas para el periodo 2018-2020 publicadas hoy.
Por otra parte, el Banco de España calcula que la economía creció entre julio y septiembre el 0,6%, la misma tasa que en los tres meses anteriores, sostenida por la demanda interna y pese a la aportación ligeramente negativa del sector exterior.
El crecimiento económico de este año procederá exclusivamente de la aportación de la demanda nacional (2,7 puntos, dos décimas más que en la estimación de junio), ya que la demanda exterior restará una décima (cuando en junio se estimaba que contribuiría con dos).
El Banco de España ha revisado al alza tanto su previsión de consumo privado, que crecerá un 2,6%, como de inversión, que repuntará un 5,1% (en junio estimaba un 4,2%), impulsada tanto por la destinada a bienes de equipo (5,1%) como por la de construcción (5,5%).
El crecimiento económico será intensivo en creación de empleo, según las proyecciones, lo que permitirá situar la tasa de paro por debajo del 12% a finales de 2020.
Aumento del empleo
En concreto, el Banco prevé que el empleo aumente un 2,4% este año, un 1,9% el próximo y un 1,7% en 2020, lo que situaría la tasa de paro en el 14,6%, el 13,2% y el 1,7% al cierre de 2018, 2019 y 2020, respectivamente.
En cuanto a la inflación, espera que el índice armonizado de los precios de consumo (IAPC) se desacelere en los próximos trimestres, en línea con el precio del petróleo, para situar el crecimiento medio de este año en el 1,8% (dos décimas menos que en su anterior previsión), el 1,7% en 2019 y el 1,5% en 2020.
En cambio, la inflación subyacente repuntará de manera progresiva a medida que lo hagan los costes laborales unitarios.
Las proyecciones actuales de inflación "representan una cierta revisión a la baja", explica, principalmente por la evolución de determinados componentes como los servicios.
Las previsiones del Banco de España se sitúan por debajo de las del Gobierno, que espera un crecimiento económico del 2,7% este año, el 2,4% en 2019 y el 2,2% en 2020.
Las proyecciones detallan que la fase de crecimiento económico continúa, reforzada por el restablecimiento de los equilibrios macrofinancieros, aunque de manera más moderada ante la normalización de la política monetaria y la contención del consumo privado a medida que deje de caer la tasa de ahorro.
Sin embargo, este crecimiento se enfrenta a determinados riesgos, como la escalada de medidas de proteccionismo comercial, que podrían impactar en la economía global.
A nivel interno, el Banco de España apunta a la "incertidumbre" sobre la futura orientación de las políticas económicas "en un contexto de elevada fragmentación parlamentaria", la vulnerabilidad asociada al elevado endeudamiento público, que ha registrado "limitados avances" en su corrección, o la necesidad de retomar una agenda de reformas estructurales para reforzar actividad y empleo.
Tensión política en Cataluña
A esto añade el riesgo para el crecimiento económico que podría derivarse de un "hipotético repunte" de la incertidumbre asociada a la tensión política en Cataluña.
El Banco de España también aporta previsiones de déficit de las administraciones públicas, que se situará en el 2,8% este año, el 2,5% el próximo y el 2,2% en 2019, cuando la senda del Gobierno, aún por aprobar, es del 2,7%, el 1,8% y el 1,1%, respectivamente.
Según su último informe trimestral de la economía española, el ritmo de crecimiento económico se habría mantenido igual que en los tres meses anteriores, cuando se moderó una décima con respecto a los tres trimestres precedentes.
La expansión del PIB continúa descansando en la demanda nacional, mientras que la contribución de la demanda externa, para la que el Banco de España "dispone aún de escasa información", habría sido "ligeramente negativa", en tanto que el empleo habría experimentado una cierta desaceleración.
El gasto en consumo de las familias repuntará un 0,4%, según el Banco de España, marcando un ritmo de avance "algo superior al del trimestre precedente" pero menor al de periodos anteriores, mientras que también ha sido superior la inversión en vivienda.
En su informe, el supervisor bancario prevé una moderación del ritmo de expansión de la actividad empresarial, lastrada por la desaceleración de la rama de la industria y la energía.
En cuanto a la inversión de las empresas, los bienes de equipo registrarán un incremento intertrimestral del 0,7%, por debajo de la fuerte alza experimentada entre abril y junio (5,5%), mientras que la inversión en intangibles experimentará una moderación.
Buen tono de la inversión empresarial
En general, "el buen tono de la inversión empresarial prevista en el corto y medio plazo estaría en línea con la prolongación de la fase expansiva, en un contexto en el que la utilización de la capacidad productiva se sitúa en niveles históricamente elevados", dice el Banco de España.
Respecto al sector exterior, el informe detalla que la demanda externa neta podría volver a realizar una contribución negativa al crecimiento del PIB en el tercer trimestre, en concreto de 1 punto porcentual.
Esta evolución, no obstante, tendrá lugar en un contexto de "cierto repunte" de los intercambios comerciales de bienes y servicios con el exterior, tanto de importaciones como de exportaciones, frente a los retrocesos experimentados en el segundo trimestre.
En términos interanuales, el supervisor también espera una aportación negativa de la demanda exterior, en un escenario de desaceleración del comercio mundial, aumento de las tensiones proteccionistas e intensas depreciaciones de la moneda de países emergentes.
En cuanto al empleo, sus previsiones moderan tres décimas la tasa de crecimiento intertrimestral, hasta el 0,5%, en tanto que la remuneración por asalariado continuará acelerándose hasta crecer el 1,2%.
El Banco de España indica que el deflactor del PIB se habrá mantenido en tasa moderadas en el tercer trimestre, mientras que el ritmo de expansión del consumo privado se habría incrementado ligeramente.



